Muchacha en la ventana, de Salvador Dalí

febrero 15, 2012 § 6 comentarios

El culo es la parte más daliniana del cuerpo. Y este es el mejor culo pintado por Dalí, el de su hermana, en una mezcla misteriosa de belleza comestible y voluptuosidad incestuosa.

Decía el genio:

A los dieciocho años, elegante, no concedía ninguna importancia a los senos, pero exigía un ensanchamiento de los huesos ilíacos, que debían aparecer bajo el vestido como las asas agresivas de un cesto.

Salvador Dalí, Confesiones inconfesables.

Revisando la vida de la siempre alerta Ana María (que llegó a denunciar la «manipulación sistemática» de su hermano), hay que reconocer que casi mantuvo mejor relación con García Lorca, al que visitó en Granada y a quien un monolito rinde homenaje en su casa de Cadaqués. El epistolario Lorca-Ana María es de una ternura deliciosa, con arrebatos atormentados de Lorca. ¿Hubo algo entre ellos? Yo apuesto a que sí. La admiración de Salvador por su hermana sólo fue superada por la del poeta granadino, que la tuvo como diosa de una nueva religión y musa de sus desvelos artísticos. No sería nada extraño, habida cuenta de la repetida tendencia de los hombres a enamorarnos de las hermanas de nuestros más íntimos, fieles y sinceros amigos. Por ahí andan las fotografías de Ana María con Federico -¿con su hermano Francisco? No lo recuerdo y no las tengo a mano- y Juan Ramón por los paseos del Generalife, entre los aromas pasionales de la primavera alhambreña.

En las visitas de uno a Cadaqués y de la otra a Granada tuvieron oportunidad de convertirse en casi hermanos, de manera que Lorca -que pasó más tiempo en la casa de los Dalí- llegó a ser considerado uno más de la familia. No fueron pocos los momentos que compartieron a solas, dejando a Salvador absorto en sus deberes artísticos. Así lo refiere Ana María, cuya casa, a la muerte de Lorca, se convirtió en el verdadero foco de donde salió el reconocimiento del Lorca poeta y místico, frente al fantonche que agitaban los becerros del Lorca mártir.

También es cierto que en Lorca nació una extraña dependencia hacia Ana María, hasta el punto de que cuando este se bañaba en la playa de Llanés tenía que hacerlo cogiendo su mano, por miedo a las minúsculas olas. A veces basta el suave roce de un dedo para un acelerón cardíaco.

En las cartas de Lorca a Ana María hay un detalle que conviene destacar para apuntalar mi tesis del enamoramiento que pudo haber, y es que Lorca hablaba de ella a todas horas, hasta el punto de que las hermanas del poeta, quizá hartas, le pedían fotografías, descripciones y hasta la visita de la dichosa…

Dichosa tú, Ana María, sirena y pastora al mismo tiempo, morena de aceitunas y blanca de espuma fría. ¡Hijita de los olivos y sobrina del Mar!

García Lorca, en carta

Lo que no debe descartarse es que todo se limitara a una fase primaria, dado el carácter necesaria y afortunadamente infantil de Lorca.

Pero yo quería alabar el culo de Ana María, así que insisto: mezcla misteriosa de belleza comestible y voluptuosidad incestuosa.

Vale.

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§ 6 respuestas a Muchacha en la ventana, de Salvador Dalí

  • SL dice:

    La idea es interesante aunque no es nueva. ¿Dónde se pueden ver esas cartas?

  • spheno dice:

    Gracias por el artículo. Adoro esa teoría: añade una belleza perversa a toda aquella situación con la obsesión incestuosa de Salvador Dalí por su hermana y el amor de Lorca a él. ¿Pero de dónde está esa información sobre el tiempo que Ana María pasó en Granada? Sé que Lorca la invitaba, y sus hermanas tenían mucha ganás de verla, pero ¿vino ella en realidad? Pienso que no pudo. Además, si es verdad, me gustaría ver esas fotos de ella con Lorca y Juan Ramón.

  • asdsggr dice:

    tampoco tiene tan buen culo ni creo que dalí estuviera pajeándose mientras lo pintaba. diría que es un culo representado de forma bastante sobria.

  • Zafra Relat dice:

    Las formas de Ana Maria en esa pintura de Dalí realmente sugieren lo que dices. El “culo” centra toda la atención del espectador con todo el atractivo de la prenda que viste su textura i caída del tejido. Incestuoso puede ser un concepto moral que Dalí no se planteara ni que representara un obstáculo para un surrealista. La teoría de la historia de amor entre Federico y Ana María puede ser o no, las cosas del amor son complejas y los protagonistas de esta historia no eran personas ordinarias. ¿Cómo pensaban y sentían espíritus libres hace 90 años en épocas de vanguardias artísticas, revoluciones políticas y guerras nunca vividas hasta entonces?

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