Los amores perdidos (5)

marzo 14, 2012 § Deja un comentario

¿Alguna vez se han topado de bruces con una mujer fatal? Yo dos veces, y sigo vivo. A poco he estado morir, pero me sobrepuse. Me pregunto a menudo cómo sería hoy mi vida si no me hubiese escapado de sus garras a tiempo. Porque ellas nunca te sueltan, tienes que huir tú a costa de mucho esfuerzo y mucho sacrificio. A veces, a costa de ti mismo. Si en vez de deshacerme de aquella dama cortesana, a la que llamaremos Justina , me hubiese dejado hacer con sus ardides de vampira (pues vamp se le llamaba a las femme fatale en el estadounidense antiguo), hoy sería un maltrecho cuerpo desangrado y sin vida. Si hay féminas que habrían servido bien de kunoichi en el Ninjutsu japonés, Justina es digna de haber creado escuela entre ellas. Gracias a Dios escapé de sus brazos con la destreza de un nómada impertinente, que se sacude los hábitos a menudo y prosigue su inédito viaje. La casualidad me libró del encadenamiento mortífero. Lo asombroso es que lo consiguiera sin apenas ayuda; mi orgullo me impedía pedirla. Aprendí que hay personas que hacen daño incluso cuando pretenden lo contrario, y de ellas hay que zafarse cuanto más antes mejor. Vade retro…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Los amores perdidos (5) en Algaida.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: