Glorificación de la Soledad de Ávalos. Reflexiones en torno a una estética de pasión

marzo 27, 2012 § 7 comentarios

Ninguna Cofradía ha desaparecido, porque si bien es verdad hemos perdido muchas imágenes y casi todo nuestro tesoro procesional, quedamos nosotros , con nuestra fe y nuestro decidido propósito y la ayuda de todos los buenos malagueños. La Semana Santa, pues, resurgirá purificada, más potente y hermosa si cabe que en los años anteriores al 31.

(Enrique Navarro Torres, Hermano Mayor perpetuo de la Cofradía de la Expiración, 25.III.1937).

El 20 de marzo de 1975 se bendijo el conjunto escultórico formado por la Virgen de la Glorificación de la Soledad, San Juan, Santiago, las tres Marías (Cleofás, Salomé y Magdalena) y cuatro ángeles sujetando un sudario, obra -junto al mismo trono, de ocho varales con cabezales de ángeles- de Juan de Ávalos (1911-2006). En total, 5 x 3.4 m. en base y  4 metros de altura. Una semana después, el 27 de marzo, salió en procesión por las calles de Málaga con la Congregación del Cristo de Mena (el de la Buena Muerte), sustituyendo a la Virgen de la Soledad, dolorosa antequerana del siglo XVIII. La sagrada imagen hizo su última salida el 23 de marzo de 1978, dejando de ser titular de la Congregación.

La Congregación tenía una titular, pero encargó otra. Los tronos se guardaban por entonces al aire libre en Metallum, un almacén de hierros. Así estaban durante todo el año, esperando la siguiente salida. La conservación, como parece obvio, se hacía realmente difícil, hasta el punto de que en 1973 el de la Virgen de la Soledad tuvo que salir «claveteado para que no se cayeran las piezas en el camino», según la revista de la Congregación. Por eso se encargó un nuevo trono.

La Virgen es de una factura impecable, como toda la obra de Juan de Ávalos. La imagen, sin manto, sin corona, sin palio y con policromía directa sobre la talla, es una artesanía conmovedora. Pero el conjunto -atendiendo a la finalidad: pasearla por las calles- es espantoso. Por eso en 1979 se recuperó la antigua imagen, porque el pueblo malagueño no entendía aquel conjunto, a pesar de la justificada gran expectación que había al principio.

Dado que había sido encargado y pagado por la familia González Ramos, cuando dejaron de utilizarlo guardaron el grupo escultórico en unos almacenes, excepto la talla de la Virgen, que recibe culto en el convento de las Hermanas de la Cruz, en la plaza de la Arriola (Málaga). El arco actual de los ángeles con el sudario no es el original, sino uno nuevo hecho por el taller del mismo Ávalos, dado que el original se quemó hace dos décadas.

Hace unos días tuve un sueño lúcido. Era Semana Santa y estaba en Granada, pero las cofradías se habían olvidado del barroco y habían recurrido a estilos de vanguardia para toda la estética procesional. Ya no había bordados en oro ni candelabros rizados ni palios húmedos, sino la severidad rectilínea y oxidada de Chillida en el encaje del paso, bacalás cubistas diseñadas por Picasso, crucificados minimalistas moldeados por Donald Judd, palios metálicos trazados por Calatrava y andas sustituídas por sistemas magnéticos de sujeción y transporte. Fue, en realidad, una pesadilla lúcida.

Pero aquel resbalón de mi conciencia me llevó pocas horas después al convencimiento de que la Semana Santa es barroca, o no es. No exclusivamente barroca, por supuesto, porque hay imaginería de toda clase, época y corriente. Pero sí requiere alrededor esa neblina de sufrimiento y pasión que sólo aporta el barroco, tan comprensivo con la Muerte. Igual que la tauromaquia no sería un sacramento pagano sin la muerte del dios toro, la Semana de Pasión no tendría sentido sin la estética aristocrática y hedonistade que muestra con rudeza y crudeza la muerte de Dios. El pueblo necesita precisamente eso, la mezcla sagrada en la que se ve que hay un hombre muriendo con gran dolor y una mujer destrozada en su soledad, mientras es consciente que son Dios y su Madre, llevados con la dignidad que aporta el lujoso ornamento.

Eso se llevó a extremos quizá exagerados en la escuela de Sevilla. La de Granada, en cambio, con José de Mora y Alonso Cano a la cabeza, logra el equilibrio con toda la exquisitez exigible a quienes provienen de un «paraíso cerrado para muchos».

Precisamente, lo que logra el barroco es el engaño de los sentidos y la persuasión a través de la conjunción de las artes. Coreografía de imágenes, movimiento, luces, fuego, sombras, olores y música que se da con exactitud en las procesiones de la Semana Santa. Cosa obviada por las siguientes corrientes artísticas.

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§ 7 respuestas a Glorificación de la Soledad de Ávalos. Reflexiones en torno a una estética de pasión

  • EGN dice:

    Te veo bien informado, aunque con algún leve error. Quien firma esta entrada sobre la Soledad de Ávalos?

  • X dice:

    ah jajaja bueno, Luys de Algaida.

  • EGN dice:

    – Son 8 varales y no 16, con sus correspondientes cabezas de varal (2 por cada uno). Efectivamente, representan ángeles.
    – La imegen que tallara Juan de Ávalos no sigue siendo titular de la Congregación, a pesar de que en la web de la misma se incluya “erróneamente”. La Congragación de Mena sólo tiene dos titulares: el Cristo (de Palma Burgos) y la Virgen (de talla anónima).
    – La antigua Imagen se recuperó procesionalmente en el año 1979, no en 1976. Si bien desde 1975 nunca perdió el culto público, primero en la propia Congragación y luego en las HH. de la Cruz.
    – Y por último, tras el incendio en el que se perdió el arco original algunos miembros de la familia González Ramos, propietaria del Grupo, encargarón a Juan de Ávalos que lo rehiciese. Éste, a través de su taller, hizo otro similar en cuanto a su finalidad pero no replica (pues un artista nunca replica sus obras). El actual arco está aun por finalizar en cuanto a su policromía.

    Por lo demás todo perfecto. Felicidades por el rigor. Ha habido siempre mucha desinformación con este tema, por eso me llamaron la atención tus comentarios.

    • X dice:

      Muchas gracias. Corregiré los datos. Efectivamente, yo contaba 16 varales porque distinguía entre delanteros y traseros (soy granadino y aquí sólo había un trono, que este año ha desaparecido, así que manejo poco el tema).
      Lo de 1976 es un lapsus, porque al principio ya digo que en 1978 fue la última salida de Ávalos.

  • ALEJANDRO GARCÍA dice:

    Buenas tardes,decir que la Soledad de Ávalos,es una de mis imágenes preferidas,comentar como dato anecdótico que el grupo escultórico está realizado en madera de abeday y su peso está estimado en más de 1800 kilos,según el afamado capataz de trono Juan Manuel Jiménez garcía (Juanma) es posiblemente el trono de mayor peso que ha habido en Málaga,con casi 8000 kilos,superando incluso a los tronos de la Esperanza y la Caridad,saludos.

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