Esquirol & Rock

marzo 30, 2012 § 5 comentarios

Sentirse incómodo y gregario en una manifestación es síntoma de salud mental. Lo malo es cuando te sientes bien al calor del redil.

José Sánchez Tortosa

1

Día de juerga. Las organizaciones sindicales mayoritarias, que representan a aproximadamente unos 2 millones de trabajadores [1], han tenido hoy su día grande. Ese en el que quieren que el resto de trabajadores deje de cobrar la parte proporcional del salario, mientras ellos mantienen sus ingresos [2]: en huelga, el trabajador no cobra porque no trabaja, pero el enlace o liberado sindical sí. No obstante, el trabajador que decide no secundarla recibe insultos de todo tipo, como esquirol, insolidario, esclavo o traidor a la clase obrera.

En los últimos días le he repito a quien haya querido escucharme que apoyar la huelga general significa apuntalar el actual sistema. Es decir, al Estado y -en menor medida- al Gobierno. La regla de tres a aplicar para llegar a esta conclusión es sencilla. Los sindicatos mayoritarios españoles están a sueldo del Estado y reciben subvenciones en función de su representación (2 de los 47 millones de españoles con derecho a voto, nada extraordinario); son votados para firmar los convenios colectivos, sin los cuales no son nada; el convenio colectivo no sería vinculante sin la fuerza del Estado.

Hay que distinguir dos tipos de huelga, la política y la laboral. La huelga laboral se hace contra uno o varios empresarios, para defender los intereses de los trabajadores. Está protegida por la Constitución Española de 1978 [3]. Sin embargo, la huelga política se hace contra un Gobierno, en teoría para orientar o forzar su política. En la práctica, es un todos contra todos, una especie de Pues Ahora Me Enfado Y No Respiro. Que me expliquen en qué medida beneficia a la causa que defienden CCOO y UGT el que un bar de Madrid cierre o no. En nada. Pues bien, los dos sujetos de la fotografía tacharon de «violencia empresarial» el hecho de que el dueño se negase a cerrar, dado que todos sus trabajadores estaban dentro. Alegar que si huelgan serán despedidos es una idiotez, dadas la protección que confiere el Ordenamiento al trabajador en esos casos.

Y es que no hay que olvidar que lo de la huelga no es un derecho strictu sensu, sino -aunque suene excesivamente duro- «un privilegio que otorga el Estado a los huelguistas para que no sean sancionados por el empresario cuando incumplen flagrantemente sus obligaciones contractuales» [4].

Contaba Nietzsche que, a la postre, él disparaba contra la moral con el propósito de lograr lo que el anarquista cuando dispara contra el príncipe: fortalecerla. Con la huelga política ocurre lo mismo. Además de hacer que las calles se llenen de policías, siempre molestos a ojos de un hombre sensato, pretenden que el Estado intervenga más y más en las relaciones laborales. Ese es su propósito y así lo manifiestan. Bajo el lema «quieren acabar con todo», una hipérbole digna de la mejor retórica revolucionaria, dejan bien claro que lo que quieren es seguir con todo. Con la estructura actual del mercado laboral, con el entramado burocrático y político, con los vericuetos legales,… Con todo.

Y cuando digo todo, digo eso que nos tiene como estamos.

2

Acabo de recordar una canción de los mexicanos Molotov. «Si le das más poder al poder / más duro te van a venir a joder», decían. En los «piquetes informativos» (comandos de kale borroka o turbamultas exaltadas, para otros) es muy probable que haya personas que no son de los sindicatos mayoritarios; hay una izquierda sistémica, la mayoritaria, y otra dispersa o periférica, esa que sólo en casos de utilitarismo extremo votan PSOE o IU. Pero en estos días da igual. Eso importa en accesos de antiformalismo como el festival retro del 15-M. Acudir a la convocatoria, sobre todo si es con otro lema o aparte (como CNT, CGT, USO y otros), es fortalecer la posición de los convocantes principales. Igual que votar a partidos residuales o en blanco es colaborar en el fortalecimiento de los que sí obtienen puestos de representación política, porque la abstención será menor. De hecho, grupos como la CGT son, con su maniqueísmo absurdo, los perros guardianes del sindicalismo sistémico.

Perros guardianes que acusan a un autónomo que tiene un bufé libre de «violencia empresarial» o a un fotógrafo de trabajar «para Esperanza Aguirre».

Perros guardianes que queman coches en Granada.

Perros guardianes que incendian Barcelona.

Perros guardianes que provocan pérdidas no sólo a los que huelgan, sino sobre todo a aquellos que no lo hacen.

Perros guardianes, en fin, que alardean de carácter revolucionario cuando no son más que las marionetas de la casta político-sindical y del establishment.

3

Se me ha acusado de esquirol por decir todo lo anterior. Bien, lo acepto. No estoy de acuerdo, pero qué le vamos a hacer. También me llamaban comunista cuando era fascista y me llaman fascista siendo anarquista. ¿Anarquista? No, anarca. Hay la misma diferencia que entre un monárquico y un monarca.

Desde mi atalaya individualista me niego a colaborar con el socialismo. Vamos a ver, el siglo XIX fue esplendoroso en lo que a filosofía y literatura se refiere y el siglo XX en, en historia y sociología, apasionante. Pero vivir aún con una mentalidad de lucha de clases es estar con la cabeza puesta en la industrialización o incluso de economía agraria. Eso, en España, es regresar a las primeras décadas del XX. Precisamente, el que aparece en la segunda foto con la boina, dentro de un piquete de la CGT, acusaba al fotógrafo ¡de no haber trabajado «en la puta vida»! El pobre chico estaba en plena jornada laboral cumpliendo con una de las tareas menos agradables del fotoperiodismo, que es capturar a miserables.

Y es que en el corral patrio hay un mito que hace que cualquier se crea digno de cualquier cosa -como atentar contra la propiedad privada-, según el cual sólo trabaja aquel que lo hace con las manos y rompiéndose el espinazo. No es nuevo, ya en 1936 los mercenarios de la URSS encarcelaban a la gente según los callos (o su ausencia) en las manos. Así que lo lamento, queridos intelectuales marxistas, vosotros seríais los primeros.

Lo que no acaban de percibir las élites revolucionarias de los sindicatos a sueldo del Estado y sus acólitos es que España es una economía de servicios en la que la pequeña y mediana empresa representa el 90% del tejido industrial. Los tiempos de las colonias rurales, la agricultura y el lumpenproletariado ha pasado. Ya había pasado cuando la revolución azul mahón se quedó pendiente (logseanos, hablo de Falange y su reforma agraria), pero es que hoy además de un anacronismo ha perdido todo el sentido. La única esperanza que les queda los intelectuales de izquierda es la teoría de pulso transitorio. Pero no parece que vaya a cumplirse.

No sé si este sucedáneo de sociedad tiene solución. Sólo espero que antes o después se derogue la legislación laboral y nos dejen hacer lo que nos dé la gana. Por eso no he ido a una huelga que quiere más y más y más y más legislación. Para «proteger al trabajador». Muy bien, pero a mí que me dejen paz. ¿Es que nadie entiende eso? Que al menos permitan que quien quiera no entre en los convenios, o no cotizar a la Seguridad Social si no queremos (y recibir, por tanto, nuestro sueldo íntegro).

Pues no. No lo entienden. Ni la CNT pide que desaparezcan las leyes. Para mí, los esquiroles sois vosotros. Los que defendéis al Estado. Los que vais a la huelga.

Vergüenza.

[1] Fuente: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/2479141/09/10/el-lado-masoscuro-de-los-sindicatos-.html

[2] Fuente: http://www.libremercado.com/2012-03-29/los-liberados-sindicales-seran-los-unicos-que-cobraran-por-ir-a-la-huelga-1276454380/

[3] Fuente: art. 28 http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/constitucion.t1.html#c2s1

[4] Fuente: http://juanramonrallo.com/2012/03/28/una-huelga-liberticida-y-equivocada/

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§ 5 respuestas a Esquirol & Rock

  • QueridoDrago dice:

    Eres una persona bastante curiosa. Llevo leyéndote varios meses, a pesar de que no comparto casi ninguna de tus posturas ante casi ninguno de los temas de los que hablas, porque me gusta como escribes y tu forma de razonar. Pero te pierden tus ídolos. Al final se te ha quedado ese timbre impostado, a la Dragó. Puestos a elegir adalid de esa libertad que sólo unos pocos conocéis, hubiese preferido para ti la voz, mucho más personal e infinitamente más coherente de Escohotado.
    ¿Cómo se pueden compaginar razonamientos brillantes con tontadas como lo del mito de que sólo trabaja aquel que lo hace con las manos? Bueno. Y lo que sigue sobre los intelectuales marxistas ya es de traca. Hablas a menudo sobre el pensamiento único de la izquierda y su sectarismo, pero parece que no relées lo que escribes. ¿”logseanos”? Por Dios! ¿Quién dices que le hace el juego a quién?
    Lo cierto es que no sé quién te lo habrá dicho, pero confudirte con un comunista tiene bemoles. Los mismos que autoconfundirse con un anarquista.
    En fin, enhorabuena por tu blog.
    P.D. Muy mal lo de que permitas dejar comentarios ahora. Te estás volviendo un blando

  • X dice:

    El problema de Escohotado es que más que estilo tiene tema. En la novela (la de los trópicos), en los ensayos y en los artículos trata siempre lo mismo, pero es difícil de imitar por esa ausencia de giros característicos. Que son los que sí tiene Dragó, un tipo mucho más sencillo de imitar y que de hecho se imita mucho a sí mismo. En otras épocas me ha dado más por Vila-Matas. Ya me llegará otra fiebre.
    Por lo demás, gracias. Sé que soy incoherente, pero de algunas tontadas estoy demasiado convencido. Como la del mito. ¿Sabes lo que me pasa a menudo, según algún amigo? Que doy por supuestos algunos razonamientos que sólo están en mi cabeza y no se me entiende.
    Ponme una etiqueta, lo ruego. Si no comunista y ni anarquista, ¿qué soy? Aparte de un blando, esas son cosas de volver a vivir con los padres después de unos años.
    Salud y rock & roll.

  • X dice:

    Coño, una sincronía. Justo mañana tenía que devolver un libro de Escohotado a la biblioteca y no lo encuentro. Ha desaparecido.

    • QueridoDrago dice:

      Hombre, eres un tío majete, o al menos lo pareces. Aunque no creo que te mole esa etiqueta, porque no termina en “ista”. ¿Qué te parece Majetista?

      En cuanto a lo de Escohotado, yo incluso diría que es una sincronicidad. Lo mismo es una señal para que vayas abandonando a Dragò ;)

      Por cierto, Vila-Matas rocks!!

      Salud y rock & roll.

  • Lucky dice:

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