Una mujer fumando en pipa (II)

abril 13, 2012 § 3 comentarios

Hace cosa de un año largo, combinando la serie «Buscando a Ella» con mi aproximación al rapé, merodeé por las sendas de la mujer fumadora, hasta llegar a la mujer fumando en pipa. Hace poco, por cierto, profundicé en lo del tabaco con eso que denominé «la femme et la cigarrette». Como ahora disponemos de una herramienta llamada Tumblr (mi perfil), se ha facilitado mucho el acceso a la fotografía de todo tipo. Así que estoy en condiciones de agrandar mi archivo de mujeres pipando.

¿Qué nos atrae de la mujer fumando en pipa? Probablemente, tenga mucho que ver con una proyección de la masculinidad. Algo que ocurre en la martensfilia, pero aquí con tonos mucho más amables y exquisitos. Lo peculiar de este caso es que la pipa ha sido usada siempre por las mujeres. No hace falta acudir a Andie MacDowell o a Greta Garbo; no es raro encontrar fotografías de ancianas de todas las culturas (negras, indias, blancas,…) con una pipa entre las manos.

En términos generales, la pipa de mujer era mucho más pequeña y con boquilla más alargada que la del hombre, costumbre que se ha perdido casi por completo. En estas fotografías encontramos mujeres con pipas de espuma de mar, de mazorca y de madera, con cazoletas de todos los tamaños.

Si antes era la mujer diez, como Greta Garbo, la que la usaba («mujer mujer» diría el tango), ahora -y tengo que recordar mis palabras: «profetizo, y no me equivocaré, un auge de las pipas entre los cool, fashion y demás aspirantes a dandy»- será la mujer indie la que tirará de pipa. Un adelanto de ello es Ellen Page, que ya apareció en la primera entrega. Cierto que lo hace en una película y que ni siquiera estaba encendida, pero algo es algo.

La pipa es una de las formas primordiales de consumo de tabaco. En la antigüedad ya existían en el Congo, entre los esquimales, en China,… Y los materiales, variados, desde las hojas de plátano hasta los huesos humanos, pasando por patas de cangrejo o utilizando agujeros en la tierra. A pesar de que la pipa que hoy utiliza todo el mundo es el modelo inglés u holandés, hay que hacer notar que en la vieja Europa había más tipos, como la bávara, la tirolesa o la alemana.

En fin, la mujer y la pipa, retazos de arcaicismo y elegancia antigua en el cuerpo de una criatura que, cuando joven, es la más bella de la Tierra. La pipa ha sido, en contraste con las otras formas de consumo de tabaco (cigarrillo, rapé), la forma de emprender algún tipo de camino sagrado o de comunicación con alguna deidad. Eso queda en el inconsciente colectivo. Decía Bulwer-Lytton que la pipa «es la más grande apaciguadora y constituye el confortante más grato de todos cuantos existen. […] El hombre que la fuma piensa como un filósofo y obra como un samaritano». Virtudes divinas, sin duda. Y es que los psicoactivos, como el hachís, se consumían en pipa.

Será eso. En la pipa no se da lo del «arquetipo de la Madre Primordial portando el signo de la fertilidad». El simbolismo que he referido va mucho más allá. Además, el diseño estilizado de la pipa sirve de apéndice que, como cualquier otro complemento, aporta información sobre lo que no es material, el espíritu de la fémina portante. En este caso, un savoir faire de la vida y una prestancia que hacen extraordinaria a la persona.

Aunque a veces sea simple ornamento…

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