La mujer que fue jueves ¡Nacionalismo, qué dulce embeleso! [Dragó en El Mundo]

mayo 21, 2012 § Deja un comentario

HACE UNOS días colgué en mi blog de ELMUNDO.es una entrega a la que puse el título de la novela más célebre de Chesterton. Craso error. Descubrí, al leer los comentarios de los blogueros, cosa que no suelo hacer pues conduce a la misantropía, que ni los detractores ni los encomiadores (excepto dos) habían oído hablar del libro en cuestión. Debe de ser cosa de la Logse, pensé. Más vale que dejes de escribir, me dije. Pero mi pesimismo era excesivo. Lo comprobaría unas horas después al enterarme de que la delegada del Gobierno se había disfrazado de perraflauta con gorrilla de aparcacoches y pañuelo de revoltosa (¡por la zarzuela, chicos!) para camelar a los del 15-M y de que trescientos agentes de la poli iban a infiltrarse, debidamente maqueados, en el happy birthday de la Puerta del Sol. ¡Qué alivio!, exclamé. Cristina Cifuentes, que por razón de edad no figura entre las víctimas del citado plan de estudios, sí parece haber leído la novela de Chesterton. En ella, dicho sea con amor y por pedagogía (¡de Unamuno, chavales!), Gabriel Syme, poeta del Londres decimonónico, se enrola en una brigada antianarquista de Scotland Yard, consigue colarse de rondón en los grupos por ella perseguidos y llega a formar parte de su Consejo Mundial, que consta de siete miembros. A cada uno de ellos, por motivos de clandestinidad, se le asigna el nombre de un día de la semana. El suyo es el jueves. De ahí el título de la novela. Un buen día, en el que el relato alcanza su clímax, Syme acude a una reunión en la cumbre de sus supuestos correligionarios y descubre que todos -los compañeros Lunes, Martes, Miércoles, Viernes, Sábado y Domingo- son, como él, detectives infiltrados. ¡Habilísima estrategia la de la señora Cifuentes! Cualquier agitador profesional -yo lo fui en mis años mozos- sabe que con un puñado de agentes en la sombra puede manejarse cualquier manifestación y que basta con un tres por ciento de reventadores para romper la unanimidad de una asamblea e inmovilizarla. ¿Será por eso por lo que el aniversario del 15-M ha sido tan poca cosa? El sábado anterior al de autos, en El Gran Debate, y en mi presencia, una sedicente y sediciosa periodista dijo que fascismo y anarquismo son posturas muy cercanas. Bueno es que los indignados conozcan esa opinión de quien con tanto ahínco los defiende. No creo que les agrade. Fascistas son, en todo caso, las personas que llaman así a quienes no piensan como ellas. María Antonia Iglesias, por ejemplo.

[Fernando Sánchez Dragó, «El lobo feroz», El Mundo (21.V.2012). Publico sus artículos por la dejación de funciones de su webmaster.]

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