La lengua y la libertad

octubre 25, 2012 § 1 comentario

No es raro que los españoles, con nuestro característico pesimismo y nuestra tradicional mala visión de nosotros mismos, pensemos que aquí están todos locos y que si se va al traste es por los hijos de vecino que hay entre nosotros. Que tenemos la culpa de lo que nos pasa y además nos lo merecemos. Yo mismo pienso a menudo así y estoy convencido de que este país está abocado al desastre, pero no por una tara en el carácter -aberraciones así pensaron de Alemania en 1945- o por algún tipo de castigo o recompensa divina -eso pensaban hace dos siglos que fueron, respectivamente, la invasión mora y la Toma de Granada-, sino porque ya pasó nuestra edad de oro y aquí no saldrá una flor nueva hasta que toquemos fondo.

A lo que iba. Leo con cierta preocupación una noticia firmada por Macarena Lora, «El Consejo de Europa pide a España más gasto en lenguas minoritarias». De momento no la he encontrado en ningún otro medio, pero a mí me parece de la máxima gravedad. Se trata del Third report of the Committee of Experts in respect of Spain (disculpen que lo ponga en inglés pero la UE no facilita traducciones y yo no estoy para hacerles el trabajo sucio) realizado por el European Charter for Regional or Minority Languages. Que haya gente que se dedique a hacer informes es una buena noticia, aunque lo sería más si no los hiciera uno de esos organismos públicos tan dados al autobombo y la ideologización. Y es que el hecho de que la Unión Europea se meta en España para decirnos que haríamos bien promocionando el árabe en Ceuta, el bereber en Melilla, el valenciano en Murcia y el gallego en Extremadura… molesta. El informe tiene dos quejas fundamentales:

G. The use of regional or minority languages before the State administration is still sometimes hampered by the lack of staff using the relevant language although the situation differs considerably among the ministries and different strands of peripheral State administration. Public services under the competence of the State suffer from similar deficiencies especially those that provide services nation-wide. There is a need for a coherent and systematic policy and a strategic approach to services in the regional or minority language so that users are not discouraged to use their language with these bodies.

H. Co-operation between autonomous communities where the same language or similar languages are spoken is still problematic in some fields, such as education or broadcasting media, to the detriment of the languages concerned. A sense of shared responsibility for the protection of the languages in question is needed. Co-operation also needs to be improved between the local State administration offices located in different Autonomous Communities especially where the same language or a similar language is spoken.

Y estas se concretan caso por caso. En Navarra, por ejemplo, lamentan que haya poco entramado empresarial que preste servicios en vascuence. Quizá sea porque el vendedor quiere que le entiendan. Algo así como el médico vasco: protestan porque hay pocos que hablen vascuence. También es la única pega que encuentran en Cataluña, porque todavía no te hablan todos en catalán, queda algún disidente. Y no digamos en Baleares, donde encima a la gente no le da la gana de ver la televisión en catalán. Maldicen a Asturias porque el bable no es co-oficial. De Valencia tienen muchas quejas, muchísimas: ni se les mete suficiente valenciano por las orejas a los que eligen castellano ni hay suficientes medios de comunicación que elijan ese idioma. Piensan que en Galicia se está reduciendo el gallego en educación y en medios, entre los que no hay -lamentable- uno privado que opte por él. Desde que le quitaron las subvenciones a Galicia Hoxe… Y del aranés, pues ni bien ni mal, se están haciendo cosas. Hasta aquí, las que tienen especial protección. Pero también tienen para otras. No me detendré en ellas, sólo mentarlas: asturiano; aragonés y catalán en Aragón; eonaviego; gallego en Castilla y León y Extremadura; árabe en Ceuta; bereber en Melilla; y leonés.

En general, las recomendaciones son:

1. amend the legal framework with a view to making it clear that the criminal, civil and administrative judicial authorities in the autonomous communities will conduct the proceedings in co-official languages at the request of one party;

2. take the necessary legal and practical measures to ensure that an adequate proportion of the judicial staff posted in the autonomous communities concerned by the application of Article 9 of the Charter have a working knowledge of the relevant languages;

3. review the recruitment, career and training schemes for the staff of the State administration offices with a view to ensuring that an adequate proportion of the staff posted in the autonomous communities have a working knowledge of the relevant languages;

4. ensure the presence of all regional or minority languages in public services;

5. ensure the presence of all regional or minority languages in provision of health care services.

Pues bien, si vienen aquí unos europeos y nos dicen todas esas cosas, ¿tendremos nosotros la culpa de las barbaridades que se estén haciendo? Por un momento he imaginado el garrotazo que le daría Gustavo Bueno a un médico si le pregunta qué le pasa en bable. Pero es que también pasan por mi cabeza las historias de familias que las están pasando putas en el macizo galaico-leonés porque se mudaron allí por un contrato de cinco años y se encuentran con que sus hijos están suspendiendo gallego en el colegio (y para qué van a aprender en un año gallego de nivel bachillerato si se va a ir) o a las que están amenazando en las islas baleares porque sus hijos tienen una prescripción médica con la que deben estudiar en castellano y no tienen instituto que los acepte.

He utilizado para el ejemplo accidentes geográficos. Ya está bien de banderas y de nombres. Y de Estados que se meten donde no les llaman. La mejor forma de que una lengua mejore y sobreviva es dejándola libre, sin imposiciones estatales que desvirtúen su uso y sin instituciones borbónicas que encorseten su evolución. Son palabras duras pero hay que decirlas porque por delante de todo, de cualquier cosa, están las personas: ya está bien de ondear pueblos e identidades colectivas. Esas cosas son y no hay nada que hacer. Cualquier intento de preservarlas las pervierte. Con el entusiasmo he cruzado espadas con la RAE: puede existir, me gusta más el modelo inglés pero alguien debe haber que dé esplendor. Lo que no puede hacerse es entrar en las casas y en los colegios. Claro que si seguimos con servicios públicos omnipresentes el Leviatán tendrá que decidir qué lengua usar.

Y por supuesto no puede utilizarse el dinero de todos, de cada uno, para conservar y propagar lenguas en peligro de extinción. Miren, el afán arqueológico y museístico de esta sociedad enferma es conmovedor, pero sabemos que en la práctica eso se conveirte en otra cosa menos agradable y que, en cualquier caso, los primeros perjudicados por esa actividad de la Administración son los hablantes originales -y no lo digo en el sentido cronológico-. Tengo amigos gallegos y vascos que hablan sus respectivas lenguas comarcales y no entienden una jota de lo que ahora se considera lengua oficial.

Si una lengua tiene que desaparecer, que desaparezca. El castellano, español desde hace unos siglos, nació como lingua franca y por eso prosperó. Porque la lengua está para entenderse, no para defender un puñado de tierra o abundar en la nostalgia. Después tuvo la suerte de extenderse por toda América, media África y Filipinas. (Por cierto, aquí va una pregunta para el iluminado Jordi Bilbeny: si América fue un descubrimiento catalán, evangelizado por catalanes y colonizado por catalanes, ¿por qué allí no se habla catalán?) Pero si en algún momento llega otra lengua que de manera espontánea, sin tragedias personales como las que he contado -porque la espontaneidad tiene eso, que es más barata porque no hay que hacer políticas de promoción y que se hace a lo largo del tiempo, con una paciencia artesanal que permite la adaptación progresiva de todos los elementos-, se sobrepone a esta, ¡bienvenida sea! Y pasaremos -pasarán, que es cosa de siglos- del Don Quixote al Ingenious Gentleman.

La Unión Europea debería gastarse menos dinero (en general, pero en concreto…) en estas bravuconadas que responden perfectamente al perfil del burócrata puesto al frente de un organismo con dinero público: el aburrimiento.

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§ Una respuesta a La lengua y la libertad

  • And, though words might not flood, torrents certainly do.
    Today, users are more familiar while using term “torrent downloads”.
    Among these internets’s progress as an online entertainment facility has become the speediest.

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