La libertad en la música

enero 6, 2013 § 5 comentarios

«Poético como el cáncer de Esperanza Aguirre»

Habeas Corpus/Los Chikos del Maíz, Riot Propaganda

En los últimos días he tenido un pequeño altercado con los de La Habitación Roja, un grupo de pop semi indie y modernillo que me gusta bastante. Sobre todo desde que hicieron una versión muy decente de «Para ti», aquel himno de Paraíso que hoy pocos conocen pero que fue como esa sintonía que se adhiere a una generación y forma parte de su halo espiritual. Lo que sea. El caso es que el 11 de enero iba a celebrarse en la sala Black Note -«un local clásico de Valencia de jazz y música negra», dice El Mundo– un concierto de un grupo, Killer Sorpresa, que por lo visto no es del agrado de la secta antinazi.

No quiero centrarme en LHR porque es probable que sólo se hayan dejado llevar por el ambiente, pero en cualquier caso se trata de un ataque en toda regla a la libertad de expresión. No he podido oir ninguna canción del grupo italiano; sólo he visto que en su perfil tienen puesta la clave 88 (es decir, Heil Hitler) y unos cuantos carteles de Casa Pound. Pero eso no importa. Aquí no se discute si estos señores hacen apología del genocidio (cosa que sólo he visto hacer a idiotas, porque los nazis sensatos niegan cualquier crimen, que no es lo mismo). Lo que se discute es que forman parte de unas tribus urbanas que ponen en duda el monopolio de la violencia y la superioridad moral del marxismo. No es otra cosa. Y tan bien tejen su red para mantener esa situación que hacen que miles o millones de ingenuos se dejen llevar por sus indicaciones y se dediquen a atacar al fascismo. Como si hoy hubiera más fascistas que defensores de los suevos, o como si ellos mismos no fueran el fiel reflejo de lo que denuncian.

Hoy mismo, 6 de enero, los grupos Habeas Corpus y Los Chikos del Maiz han sacado un disco titulado Riot Prapaganda del que quiero extraer tres citas: «Poético como el cáncer de Esperanza Aguirre», «Zaplana… me hace perder la calma, habría que fusilarlo como dijo Aute, al alba» y «necesitamos un mártir que vuele el Banco Central Europeo». No son frases muy dignas. La última me gusta, pero no parece que con la ley en la mano estos señores puedan tocar en público porque harían una apología del terrorismo. Incluso una incitación. Uno de los grupos es valenciano. ¿Dirán algo los que denunciaron el concierto de los italianos? ¿Lo hará LHR?

 Por supuesto, después de recriminar a los de LHR su actitud -máxime después de no tener reparos en grabar «Para ti», que está escrita y cantada por un falangista-, me acusaron de nazi y ultra acomplexat. Sólo por pedir libertad de expresión. Por decir que, si no les gustaba, que no fueran. Por pedir para esa banda, a la que no conocía y cuya música probablemente no me gustará, lo mismo que practico yo con Habeas Corpus, Los Chicos del Maiz, Piperrak, Barricada, Reincidentes, Soziedad Alcoholica y tantos otros grupos cuyas letras en ocasiones me repugnan -y están en algún caso sujetas a proceso judicial-, pero de los que aprecio en otras muchas que han hecho canciones de calidad impresionante hasta el punto de ir a un concierto.

Hay gentuza que con la excusa de los remilgos morales y la limpieza política lo único que quieren es acallar las voces que no les bailan el agua. O que no se asustan ante ellos. Y aparte de pegarles un guantazo de vez en cuando, que es lo que se merecen por gallitos y fanfarrones, hay que pasar de ellos. No hacerles caso. Si quiere tocar en Valencia un grupo nazi, que toque. Como si quiere exaltar a los jemeres de Pol Pot o las masacres de los vampiros en los Cárpatos. Hacer la presión que se ha hecho para que no toquen implica tres cosas: convertirse en matones callejeros, darles una propaganda inmerecida y coartar una libertad de expresión que nadie os niega a vosotros.

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§ 5 respuestas a La libertad en la música

  • Sergio dice:

    Supongo que ya sabrás que no es así, que sí se les niega esa libertad a Riot Propaganda, como se le niega a SA, y lo hace directamente la policía, y no porque la ley les ampare como tú dices, lo hacen presionando a las salas, y si éstas no ceden, se escudan en los incidentes del Arena para inspeccionar la seguridad del local, cosa que no hacen cuando deben.

    Copio:

    “EL GOBIERNO DE MADRID CENSURA EL ARTE CUANDO ES REIVINDICATIVO

    En la tarde del sábado, 900 personas se quedaron sin poder asistir al festival Irreductibles Fest tras la suspensión por orden policial, con el argumento de que el CSOA La Traba no cumplía supuestamente con las medidas de seguridad de una “sala de espectáculos”.
    Así, con esta maniobra burocrática, a golpe de normativa que se cumple cuando quien organiza no es amigo de ningún vicealcalde, la policía judicial imponía a escasos 5 minutos del comienzo del concierto la cancelación del mismo.

    A las 17:00h llegaron a la calle Batalla de Belchite decenas de dotaciones policiales que convirtieron la zona en un auténtico estado policial. Varias unidades de la Policía Municipal de Madrid y una dotación de bomberos pidieron acceder a la sala para dar el ‘visto bueno’ a la realización del evento. Tras momentos de tensión, nos entregaron una orden del Juzgado de Instrucción para inspeccionar las condiciones del inmueble y comprobar si reunía los requisitos para albergar el festival.
    Después de cerciorarnos que no se produciría el desalojo del CSOA, varios agentes, bomberos y miembros de la policía judicial entraron en La Traba para cumplir con el paripé que era dicho registro y comunicarnos lo que esperado, lo que buscaban: la orden de suspensión del concierto.

    Primero intentaron pararnos en la Sala Rock Kitchen, con amenazas policiales a la sala para forzar a cancelar los conciertos “voluntariamente”. En un gesto de solidaridad, los compañeros del CSOA La Traba cedieron el espacio para la realización del festival, demostrando el papel de los movimientos sociales cuando la dictadura del capital se quita la máscara. Pero se vuelve a comprobar que esto al parecer es peligroso para el sistema, que al comprobar que con sus amenazas no consiguieron parar el concierto en apoyo a los detenidos durante la Huelga General del 14-N, decidieron imponer su ‘vía legal’ a través de sus fuerzas de seguridad.

    Sólo nos queda pedir disculpas a los que no pudisteis disfrutar del concierto y dar las gracias a grupos y todos los que habéis intentado que esto saliese adelante, así como al CSOA la Traba, una vez más, por cedernos el espacio sabiendo lo que esto conllevaba.

    Respecto a las entradas, la ley nos obliga a su devolución, pero animamos a la gente a ser solidaria y no devolverlas, el dinero recaudado sigue siendo para el mismo fin. Además al trasladar el evento a la Traba han aumentado gastos que no podemos ya recuperar; alquiler de equipo e iluminación, compra de bebida, alquiler de sanitarios, desplazamiento de los grupos, etc. Rogamos encarecidamente que la gente no las devuelva, sería legitimar al Ayuntamiento de Madrid y poner a los organizadores en verdaderos apuros económicos. Con esta censura lo que han pretendido es que no llegue esa ayuda a los detenidos, esa es la batalla que quieren que perdamos y es lo que no debemos permitir.

    Seguiremos dando guerra

    No pasarán

    La Organización del Irreductibles Fest.”

    Un saludo.

    • X dice:

      Agradezco la aportación. Pero el comportamiento de la policía no indulta al pueblo por comportarse como inquisidores.

      • Sergio dice:

        ¿Inquisidores? ¿Crees que cualquier opinión se debe respetar por igual? Nos han vendido el cuento de la tolerancia para que creamos que se debe respetar por igual una opinión que defiende la igualdad y la justicia social como una que defienda el holocausto nazi. Pero lo políticamente correcto no es lo correcto, y no te ofendas si te digo que piensas como en los medios venden que hay que pensar, porque así les viene bien que pensemos.

        Para no andarme con rodeos te digo que no soy demócrata, y no lo soy porque razono siempre las cosas dentro de lo que mi limitada libertad de pensamiento me permite y no me parece justo un sistema, que en el hipotético mejor de los casos, consistiría en una lucha entre los que defienden medidas que mantengan y aumenten los privilegios de las clases sociales más enriquecidas y los que defienden medidas que faciliten la igualdad de clases. Eso de raíz es una basura política, por no decir que jamás ha existido, que la idolatrada democracia griega se basaba en un sistema esclavista y que hoy la democracia es esclava de las multinacionales. Yo creo en un sistema que busque la igualdad social y la concordia en todo momento, pero para ello no pueden respetarse las ideas que atentan directamente contra la libertad de otras personas, porque las personas son más importantes que las ideas. Y no puede permitirse el racismo como no puede permitirse el machismo, eso no son ideas, es basura. Y no te hablo de ilegalizar, hablo de la responsabilidad moral y social de las personas, de ir y decir, mira, esto que dices es basura que atenta contra la vida y no lo voy a consentir. No voy a permitir que esa basura cobre vida en la mente de gente con poca cultura o poca bondad y acabe pagando gente inocente.

        ¿Defenderías de la misma manera un concierto de un grupo que defienda la ablación? ¿Te parece algo sobre lo que sea respetable cantar?¿O eso ya te suena peor? Porque en realidad no es peor, pero en los medios se defiende más el nazismo que el machismo. Porque hay que vender que el nazismo es una doctrina política, una ideología, cuando no es más que un cúmulo de barbaridades mezcladas con un poco de teoría política que le de consistencia. Porque hay que vender que hay izquierda y hay derecha y que no son amigos, aunque todos sabemos que son lo mismo y viven igual de bien a costa del resto. Hay que vender que la ablación es cosa de bárbaros negros y árabes, que nosotros somos occidente, donde se respeta a todo el mundo y todas las ideas, cuando esto es una falacia de las más grandes.

        No se, me he extendido un poco porque por lo que escribes parece que lo que tienes es buena intención y lo que querías era defender lo justo, sino no me molesto y no pierdo el tiempo, no soy de los que se meten en un foro nazi a discutir con ellos por ejemplo porque no tiene sentido perder mi tiempo en algo tan estéril, pero sí creo que te hiciste un lío pensando que es más importante la idea que las personas, porque si fueses (que no me parece que seas) negro o judío, te repugnaría estar rodeado de gente que respetase a ese grupo porque sería una ofensa tan grande para ti que no lo entenderías.

        Vamos que escribo desde el respeto aunque mi manera de escribir sea algo entusiasta, es sólo que lo que a ti te ha parecido una falta de tolerancia a mi me parece una defensa de los derechos más elementales, y si todos actuásemos así, a lo mejor es precisamente inquisidores lo que no habría.

        Un saludo!

        Sergio.

      • X dice:

        Es cierto que me has dado una respuesta larga, pero me ha parecido tan interesante que espero poder contestarte mañana en un post completo. Ahora mismo no puedo extenderme como querría.
        Un cordial saludo.

  • X dice:

    Voy por puntos, que es más fácil.
    1.- Hasta donde sé, y sé bastante, muy pocos nazis defienden la legitimidad de ningún genocidio y mucho menos del Holocausto. Más bien al contrario. Ahí está toda la literatura revisionista y negacionista de David Irving, Joaquín Bochaca, Paul Rassinier, el informe Leuchter, el IHR, etcétera. Pueden gustar más o menos sus teorías, pero lo único cierto es que lejos de justificar los asesinatos en masa precisamente dicen que no existieron. ¿Son lunáticos por eso? Quizá, depende de tu fe en según qué los historiadores. Según mi experiencia, los pocos nazis que justifican los crímenes son unos hooligans descerebrados a los que, a esos sí, habría que entrullar. Pero esto de ir prohibiendo canciones y librerías, como la Europa, sólo porque parece o dicen que son nazis…
    2.- Yo tampoco soy demócrata. Pero qué tiene que ver ser demócrata con la libertad de expresión. Ser demócrata implica querer que todos me gobiernen y yo sólo quiero que me dejen en paz. De todas formas, decir que la democracia es esclava de las multinacionales es un poco exagerado. Probablemente lo digas por la famosa modificación de la Constitución; entonces toda la izquierda que vive en los aledaños del Régimen saltó iracunda diciendo no sé qué de los mercados. Sin mucho sentido común, porque lo que esa gente no piensa es que el Estado no saca el dinero de debajo de las piedras (bueno, de vez en cuando sí, pero gracias al euro no pueden seguir con la barbarie inflacionaria como querrían). Así que como gasta más de lo que recibe, tiene dos opciones: endeudarse o sacar el dinero de nuestros bolsillos. Y endeudarse es sacar, después, más dinero de nuestros bolsillos. Qué quiere que le diga, prefiero que se autolimite y no se endeude mucho. Total, para que me saquen los cuartos y se los queden los Bárcenas, Guerra y compañía, me lo gasto yo en drogas, putas o lo que quiera.
    3.- Sobre la ablación. ¿Defenderías un grupo que se ríe del cáncer de una mujer? ¿De uno que exalta el tiro en la nuca? La libertad de expresión, no de pensamiento, que es aún más sagrada, sino la de expresión, no debe tener límites para nadie. La propia sociedad con sus dinámicas excluirá los mensajes nocivos ninguneándolos. O, si está enferma, se los creerá; pero será porque se lo merece. Como ocurre ahora. El grupo este italiano al que se censuró sólo ha cometido un delito: la estética. Van rapados, llevan tatuajes con signos de un régimen de hace un 70 años y no son marxistas. Pero no cantan eso de “seis millones de judíos a la cámara de gas”. El nazismo no es otra cosa que comunismo a escala nacional. Nicola Bombacci en Italia, Otto Strasser en Alemania, Montero Díaz en España,… De todas formas, podrán ser barbaridades o no. A mí también me lo parecen lo que cantan Los Chikos del Maíz o Soziedad Alcoholica, pero no pido que les prohíban los conciertos. Sencillamente, no compro sus discos y no voy a sus conciertos. Si al grupo italiano lo hubiesen dejado en paz hoy no lo conocería nadie. Y si volvieran, irían los mismos veinte a su concierto. Pero ahora, si vuelven, irán mil.
    4.- Precisamente porque me importan las personas más que las ideas quiero mantener intacta su soberanía. Que piensen y digan lo que quieran. Las ideas al final son cárceles. Los únicos límites que le acepto a alguien son a la acción humana, que mientras no atente contra lo tangible de otras personas (asesinato, robo, mutilación, etc.), es sagrada. Si censuras a este porque dices que es nazi y apologeta de un genocidio estás abriendo la puerta para la censura desmesurada y sin control, porque son aspectos subjetivos los que hacen la función de filtro: que me caen bien, o no, o ahora están mal vistos.
    Colofón: si yo fuese comunista –en cualquier rama, bolchevique o menchevique- me alegraría del éxito de los grupos nazis, porque están intentando llegar a la mitad del camino. Sólo quedaría derribar las fronteras.

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