Hasta siempre, Comandante

marzo 6, 2013 § Deja un comentario

Hasta siempre, comandante. Escribo siendo consciente de que no se entenderá lo que voy a decir. Poco me importa. Tampoco se le entendió a Hugo Chávez el delirio que sufría, que sintió siempre por su América bolivariana.

Mediaba la primera década del siglo XX y un servidor, pasando del misticismo joseantoniano al racionalismo ramirista, se deslumbró por quien veía como el líder, al otro lado de los mares, estaba haciendo exactamente lo que deseaba para Europa. Resonaban en mi cabeza las sagradas palabras de «¡Viva la Italia fascista! ¡Viva la Rusia soviética! ¡Viva la Alemania de Hitler! ¡Viva la España que haremos! ¡Abajo las democracias burguesas y parlamentarias!». Las dijo -las escribió- Ledesma en La Conquista del Estado.

Desde España, madre de América e hija de Europa, veíamos con envidia que nuestro recién abandonado retoño se guiara por los pasos de un patriota socialista. Y nada menos que a la sombra de Bolivar. ¿Quién no querría algo así en Europa? Europa unida, bajo las sombras de Carlomagno, Carlos V, Napoleón y Hitler, hacia la emancipación del pueblo trabajador. Oh, Strasser, Montero Díaz y Bombacci. Ahí anduvimos, rozando varias líneas del Código Penal con grupos terceristas, empapados de solidarismo, comunitarismo y algunos ismos más que camuflaban la realidad: socialismo europeo. Aunque no tanto como pudiera parecer. Había mucho de ácrata en nuestros instintos, al menos en los míos, que nunca pedí más que municipalismo. En lo que quizá éramos más nazis (¿se puede usar el término?) era en la Cultura. En eso no cedíamos ni una. Sentíamos fascinación por el Comandante. Él estaba haciendo, más o menos, lo que aquí ya nunca podríamos hacer. Hasta montamos una Asociación de Amigos de la Revolución Bolivariana (con evidentes resonancias guerracivilistas) que no pasó la primera criba de los funcionarios públicos, pero que siempre estuvo ahí, en nuestros florecientes corazones levantiscos.

Lo importante. Que Hugo Chávez, por lo carismático del personaje y lo entrañable de sus discursos, es el único hilo que me unía a la izquierda colectivista. Así que aquí me tienen, individualista extremo lamentando la muerte de un icono socialista. Quizá el más importante, el más trascendente de los que hay hoy. Porque el psicópata cubano y el psicópata coreano mandarán mucho, pero ya nadie les hace el menor caso. A Chávez… Socialismo del siglo XXI. Un ejemplo a seguir. Lo seguíamos nosotros, que no éramos marxistas, así que calculen.Mi lamento viene ya únicamente por perder el decorado de parte de mi juventud política. Como si me hubiese pillado, hace hoy justo sesenta años, la muerte de Stalin. Si es que yo hubiese sido estalinista, que no lo sé. Pero para que no quepan dudas, mi condolencia a todo el pueblo venezolano y mi apoyo, aunque valga poco, para quienes ahora más que nunca alzarán la voz contra la opresión cleptocrática de la Revolución Bolivariana reclamando libertad.Fuerza Venezuela.

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