Nueva nota sobre el amor pop

febrero 1, 2014 § Deja un comentario

Os estáis cargando todo y luego lloráis. Decía Panero en un poema (que yo sublimé en un retablo pictórico-musical homónimo) que “la maldad nace de la supresión hipócrita del gozo”. De ahí surgen el vietnam sentimental o el amor interminable, procesos sadomasoquistas con sólo dos soluciones: regodearse en esa maldad -dañando a quienes os rodean- o la agamia -dañando vuestro espíritu-.

El amor pop (el amor como acto de consumo) ha convertido los sentimientos en algo inmediato, privado y pasional, cuando el amor solar ha sido siempre progresivo, público y racionalizado. ¡Ya nadie se declara!, se me quejaba un amigo. Y quien lo hace es un ingenuo, una rara avis, un ser ridículo de otro tiempo. Sin embargo, esa ausencia de ritos desemboca indefectiblemente en la esquizofrenia, producto de una urgencia injustificada y que sólo busca la autocompasión ante los hechos consumados. ¡Hablad malditos!

***

El pop nos va a volver a todos gilipollas (VIII)

http://blogs.elpais.com/eros/2013/12/adictas-a-los-amores-interminables.html

El pop nos va a volver a todos gilipollas (IX)

http://manual-de-un-buen-vividor.blogs.elle.es/2013/12/19/vietnam-sentimental/

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La mirada absurda

agosto 4, 2012 § Deja un comentario

Ensoñación ante una Blitzkrieg en Almuñécar (Granada).

[Franz von Stuck (1863-1928) – Circe]

la manera de terminar un poema
como este
es quedarse de pronto
callado.

[Charles Bukowski]

Una mujer fumando en pipa (II)

abril 13, 2012 § 3 comentarios

Hace cosa de un año largo, combinando la serie «Buscando a Ella» con mi aproximación al rapé, merodeé por las sendas de la mujer fumadora, hasta llegar a la mujer fumando en pipa. Hace poco, por cierto, profundicé en lo del tabaco con eso que denominé «la femme et la cigarrette». Como ahora disponemos de una herramienta llamada Tumblr (mi perfil), se ha facilitado mucho el acceso a la fotografía de todo tipo. Así que estoy en condiciones de agrandar mi archivo de mujeres pipando.

¿Qué nos atrae de la mujer fumando en pipa? Probablemente, tenga mucho que ver con una proyección de la masculinidad. Algo que ocurre en la martensfilia, pero aquí con tonos mucho más amables y exquisitos. Lo peculiar de este caso es que la pipa ha sido usada siempre por las mujeres. No hace falta acudir a Andie MacDowell o a Greta Garbo; no es raro encontrar fotografías de ancianas de todas las culturas (negras, indias, blancas,…) con una pipa entre las manos.

En términos generales, la pipa de mujer era mucho más pequeña y con boquilla más alargada que la del hombre, costumbre que se ha perdido casi por completo. En estas fotografías encontramos mujeres con pipas de espuma de mar, de mazorca y de madera, con cazoletas de todos los tamaños.

Si antes era la mujer diez, como Greta Garbo, la que la usaba («mujer mujer» diría el tango), ahora -y tengo que recordar mis palabras: «profetizo, y no me equivocaré, un auge de las pipas entre los cool, fashion y demás aspirantes a dandy»- será la mujer indie la que tirará de pipa. Un adelanto de ello es Ellen Page, que ya apareció en la primera entrega. Cierto que lo hace en una película y que ni siquiera estaba encendida, pero algo es algo.

La pipa es una de las formas primordiales de consumo de tabaco. En la antigüedad ya existían en el Congo, entre los esquimales, en China,… Y los materiales, variados, desde las hojas de plátano hasta los huesos humanos, pasando por patas de cangrejo o utilizando agujeros en la tierra. A pesar de que la pipa que hoy utiliza todo el mundo es el modelo inglés u holandés, hay que hacer notar que en la vieja Europa había más tipos, como la bávara, la tirolesa o la alemana.

En fin, la mujer y la pipa, retazos de arcaicismo y elegancia antigua en el cuerpo de una criatura que, cuando joven, es la más bella de la Tierra. La pipa ha sido, en contraste con las otras formas de consumo de tabaco (cigarrillo, rapé), la forma de emprender algún tipo de camino sagrado o de comunicación con alguna deidad. Eso queda en el inconsciente colectivo. Decía Bulwer-Lytton que la pipa «es la más grande apaciguadora y constituye el confortante más grato de todos cuantos existen. […] El hombre que la fuma piensa como un filósofo y obra como un samaritano». Virtudes divinas, sin duda. Y es que los psicoactivos, como el hachís, se consumían en pipa.

Será eso. En la pipa no se da lo del «arquetipo de la Madre Primordial portando el signo de la fertilidad». El simbolismo que he referido va mucho más allá. Además, el diseño estilizado de la pipa sirve de apéndice que, como cualquier otro complemento, aporta información sobre lo que no es material, el espíritu de la fémina portante. En este caso, un savoir faire de la vida y una prestancia que hacen extraordinaria a la persona.

Aunque a veces sea simple ornamento…

Y ahora, ya lo saben, una liberal

abril 8, 2012 § Deja un comentario

En la primera época del blog hice algunos estudios estéticos sobre el liberalismo en el corral patrio, centrándome en las periodistas de Libertad Digital. Los recuperaré, dado el éxito. Una de ellas fue Adriana Rey, a la que auguraba cierto éxito a pesar, concretaba, de su excesiva gesticulación al hablar. Hoy es subdirectora de Es la noche de César, y como el Quinto Evangelista lleva dos semanas de vacaciones («ya lo saben» -que diría la Rey-, trabajar no es pecado), la niña mona ha estado dirigiendo el programa estos días.

El defecto que anoté hace varios meses se ha vuelto incontrolable, hasta el punto de que me ha producido cierto mareo ver sus movimientos de cabeza. Que son, por cierto, constantes con caídas a la derecha y a la izquierda, sin repetir nunca. Como siento algún aprecio, siquiera ideológico, hacia quien se acerque al medio de comunicación que alberga el programa, haré una recomendación para los cráneos previlegiados: quitadle el sonido, es mucho más divertido y, en ausencia del vendelibros, no se pierden nada. A falta de lecciones magistrales de todología y Leyenda Negra, valgan sus ojos y el maldito botón de su blusa. Decía allá por febrero de 2011…

Qué mujer, qué ojos, qué sutilezas en su mirada, qué suavidad torácica. Y qué buena voz, porque la música que nos regala cuando habla es rasgada y hace melodía con la chirriante belleza de la ronquera femenina.

He aquí algunos fotogramas extraídos del 30.III.2012 (video).

Y bebe rubia la cerveza pa’ acordarse de su pelo

marzo 23, 2012 § 6 comentarios

I pretend I’m looking at a man who is looking right at me, a man who sees me as exceptionally clever and adventurous.

Amanda Seyfried.

¿Podría haber elegido otra foto? Sí.

¿Por qué no lo he hecho? Porque admiro a Coco Chanel.

¿Qué quiere eso decir? Que prefiero la sugerencia a la obviedad.

¿Me parece sugestiva esta foto? Sí.

¿Por qué? Por su estructura triangular, por la densidad moldeada de su pelo y por la postura desestabilizada de su cuerpo.

¿Por qué Amanda Seyfried? Porque buscaba una rubia con ojos grandes.

¿He visto algo suyo últimamente? Sí, Letters to Juliet, película dulzona, empalagosa y previsible. Y un reportaje en Esquire.

¿Por qué buscaba una rubia con ojos grandes? Traumas, vericuetos de mi subconsciente, pasadizos, resortes, paliativos, misterios, juegos.

(es justo esta mirada)

Jessica Day

marzo 17, 2012 § 1 comentario

De artículos anteriores se puede extraer que a mí Zooey Deschanel me gusta. Lo dije a propósito de (500) Días juntos, película de Marc Webb. Ahora anda en la serie New girl (-1×16), sitcom que atrae de puro mala. Bendita Jess, chica nueva en una cueva de chimpancés. La simpleza e ingenuidad de su comportamiento -en contraste continuo y necesario con el de su amiga Cece- erigen al personaje en monumento a una deseable femeneidad moderna que no existe.

Oh patología nerd.

Oh jovial locura.

Oh joven indiferencia.

Oh entrega cándida.

Oh naturalidad.

Y su lado un Nick lastimero e inconsciente que se desliza incauto en la bella tensión amistad-amor.

Martensfilia

marzo 3, 2012 § 5 comentarios

Atracción por mujeres con botas Dr. Martens, eso significa el vocablo que titula esta entrada. Es de mi cosecha y constituye uno de los numerosos fetichismos que, sin llegar nunca a términos parafílicos, adornan mi constelación erótica.

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