Iglesia de San Luis

mayo 30, 2013 § 3 comentarios

Foto1074Todo lo que queda de la Iglesia de San Luis, en el alto Albaicín. Erigida parroquial en 1501, fue destruida por un incendio en las revueltas del 9 de noviembre de 1933. En ella se rendía culto al famoso Cristo de la Luz (de la que era devoto San Juan de Dios) y a Santa Isabel de Hungría.

Huelga de basura

enero 11, 2013 § Deja un comentario

En Granada hay huelga de basura. Los señoritos basureros, porque lo son y muy privilegiados, han decidido que ahora no van a trabajar. La causa me da igual: los señoritos basureros están dejando la ciudad hecha unos zorros, con montones de mierda por todas las esquinas y en cada rincón susceptible de ser receptáculo de bolsas sobrantes de los contenedores. Que hagan huelga también me daría igual si estuviésemos en unas condiciones de contratación normales, pero resulta que estos señoritos bien están cobrando una pasta en virtud de una concesión pública a la mafia de Inagra. Concesión que no ha variado desde 1985, año de su fundación.

Digo que no me importaría la huelga. No, porque sería tan sencillo como cambiar de empresa con resolución de contrato por incumplimiento. Es sencillo: estamos pagando un precio y no se está recogiendo la basura. Las huelgas que las vean los trabajadores con su empresario, no conmigo ni con las náuseas que siento al pasear por determinadas calles. Pero ay, ciudadano ingenuo, resulta que hablamos de tasas obligatorias, de contratación obligatoria y de sometimiento obligatorio. No hay más remedio que aceptarlo: el Ayuntamiento gestiona por nosotros lo que quiere. Y como toda Administración, como todo el Estado, después es incapaz de asegurar la prestación de los servicios. Tan inepto es, que tiene un Ejército dispuesto a todo y sólo lo lleva de paseo para humillar a negros de África llevándoles comida.

Todo nos iría mejor si cada asociación vecinal puediera gestionar el tratamiento de sus residuos. Valgan las tablas de aplicación de tasas que usa el Consistorio, pero limítese su alcance al barrio o al distrito. Pocas empresas -desde 1985, sólo una- puede competir por la concesión de limpiar toda una ciudad, pero ya verán lo que pasa cuando los contratos sean para quince o veinte calles. Se pegarán tortas, mejorarán el servicio y las huelgas las harán en sus malditas casas.

La Toma

enero 2, 2013 § Deja un comentario

La_rendición_de_Granada

Dos de enero, día de la Toma de Granada. Saldrán a la calle algunos miles de granadinos para celebrar que en 1492 su ciudad volvió a ser territorio libre, parte de un proyecto inmenso y  una cultura única: la española. Por desgracia, de nuevo saldrán a la calle algunas decenas de indigentes ideológicos a reivindicar la supuesta grandeza de al-Andalus y la lucha contra todo lo que huela a España.

Es una fecha importante porque ese día se culminó la obra de los Reyes Católicos, la reconstrucción de España. Sobran las consideraciones sobre la bondad o no de los reinos árabes en la vieja Hispania; lo cierto es que si no se hubieran producido las Capitulaciones de Granada (absolutamente favorables a los musulmanes gracias a la intermediación de Doña Ysabel de Castilla), hoy Granada estaría a la altura de Marruecos, Argelia y Túnez. Y, por supuesto, España no habría descubierto América porque no habría podido desentenderse de una guerra que estaba ganada cuando le dieron el dinero a Colón. Un estudio algo detallado puede encontrar virtud en los nazaríes, que fueron los últimos y por tanto los más cristianizados por mero contacto político y cultural con el resto de la península, pero jamás podrá encontrar un atisbo de civilización en los genocidas almohades. Sin ir más lejos, la obra señera de al-Andalus (que era la España mora, no Tartessos ni Vandalia ni la Bética), la Alhambra, es una construcción hecha por los nazaríes que huían de los almohades.

Pues bien, los que en la Fiesta de la Toma se dedicarán a intentar reventar el acto popular serán quienes, tras mucho circunloquio georgista y decimonónico, lo que quieren es que Granada sea parte de una resaca moderna de los almohades: Andalucía. Un absurdo inventado por Javier de Burgos y que no ha traído más que desgracias a esta tierra. Una de esas boutades que hacen los políticos para hacer como que hacen algo y que a la postre, con esa tecnocracia pasado por romanticismo faralaes, sirve de excusa para que los andalusistas llamen a refundar la grandeza almohade incorporando entre sus tierras estas que son nuestras. No debe serles muy difícil, tan idiotas somos que hasta hemos cedido en los colores de la bandera de la Junta de Andalucía y se le han puesto los del estandarte almohade.

A los del norte, a los vascos, aragoneses, catalanes, gallegos, asturianos, cántabros o navarros, les resulta muy fácil ser antiespañoles. Allí no hay nada en duda, no se discute la naturaleza identitaria de su tierra ni los genes culturales de su historia. Pero en Granada es vital. Si no es España, es Marruecos. Y ceder en la andalucización -que es aquí es islamización, aunque en la verdadera, la occidental, no lo sea- es ceder espacio para la batalla de las ideas.

El dos de enero hay que estar en Granada y hay que celebrar la Toma. Es un acto de justicia histórica equiparable a la celebración del 4 de julio estadounidense o del 14 de julio francés. Granada, sustancia isabelina e hija de Castilla, se lo merece.

A los analfabetos andalusistas

junio 13, 2012 § Deja un comentario

En la entrada sobre la fiesta del Corpus Christi en Granada introduje una mención a los «queridos analfabetos andalusistas». Como quiera que ese artículo se publicó en El Manifiesto y que en esa edición hubo un señor se quejaba de que «no nos aclara a los analfabetos,aquello de que Grana´,fue´ antes cristiana que mora» [SIC], me ha parecido oportuno realizar algunas aclaraciones al respecto.

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Al referirme a los «andalusistas» estoy cambiando conscientemente la grafía de la etiqueta utilizada por los nacionalistas de la Bética. En un artículo sobre la desgraciada fiesta del 28-F, lo definí como «superación ideológica del andalucismo, tomando al-Ándalus como referente, y no la Andaluzia cristiana o la Vandalia gótica». Lo cierto es que el andalusismo considera España como Dar al-Islam y no hablan en ningún momento de proselitismo islamista, propaganda musulmana o divulgación árabe, conceptos que parecen una broma frente a la realidad: la reconquista.

No hace falta rebuscar entre las distintas facciones del socialismo andalucista para toparnos con los ideólogos de la (re)islamización de España. Basta ir a la Unión Democrática Ceutí, la Coalición por Melilla o ciertos eurodiputados melillenses de IU. Incluso el PSOE, con la Fundación Legado Andalusí, actúa de salvaguarda de los ideales andalusistas según los cuales España tiene una raíz musulmana que debe recuperar como parte de su identidad.

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Utilizando el argumento de que hay que retomar la religión o la cultura anterior, hay que recordar a los andalusistas, a los andalucistas y a todos los analfabetos que estén convencidos -por ceguera voluntaria o por alienación- de que al-Andalus es la época de esplendor y verdadera fragua de la Bética y la Penibética, que Granada fue cristiana antes que musulmana.

Porque en ella se celebró en el siglo IV el primer concilio católico de Hispania, el del Elvira, en la que participó una veintena de obispos de la Bética.

Porque si no hubiese sido así los musulmanes no habrían construído en el Albaicín la Mezquita de los Conversos, primera que los Reyes Católicos consagraron al entrar en 1492 y que desde entonces está bajo la advocación de San Juan de los Reyes.

Porque lo demuestra el santoral premusulmán, de donde se extraen personajes nada insignificantes como San Torcuato de Guadix o San Cecilio de Granada.

Porque la epigrafía nos da sobrados ejemplos de las construcciones cristianas en la Granada visigótica, como la que había en la Alhambra en la que se hablaba de tres iglesias principales en la ciudad construídas por el noble Gundiliuva dedicadas a San Esteban, San Juan Bautista y San Vicente.

Porque los cronistas árabes y judíos, como Ibn al-Jatib o el moro Rasis, dan cuenta de la conquista en la que arrebataron tierras a los cristianos.

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Las pruebas de eventos, personajes, edificios y costumbres, así como las palabras de los implicados, parecen demostrar que Granada, efectivamente, fue cristiana antes que musulmana. Por más que fastidie a los adalides del andalusismo más analfabeto.

Dedico estas palabras a Yehuda ibn Tibón (1120-1190) -«médico, filósofo, poeta»-, que huyó de Granada perseguido por los genocidas almohades.

Vale.

Corpus Christi de Granada

mayo 31, 2012 § 1 comentario

Qué retraso tan espantoso. Tengo acumulados varios temas sobre los que tratar en el blog y los he tenido que dejar de lado para pasar los días haciendo compañía en el hospital. Eso aturde y cansa. Para ponerme al día, dejo de lado por el momento al genio Manuel Gómez-Moreno -pintor, arqueólogo, profesor, restaurador, escritor-, a José Ocaña Carmona «El Sota» -tabernero, tradicionalista, dirigente del Granada CF, cofrade-, la Virgen de las Nieves y el pueblo de Gualchos. Eso ha dado de sí la radio en las últimas dos semanas.

Hoy he tratado del Corpus Christi, fiesta mayor de Granada.

Lo es desde que Nuestra Señora, la reina Isabel la Católica, entró en la ciudad en 1492 y así lo dispuso. A tal efecto, regaló una custodia en 1501 que aún procesiona sobre un trono hecho por el orfebre Miguel Moreno en 1992 para celebrar el quinto centenario de la recristianización de Granada (quiero remarcar esto: Granada fue cristiana antes que musulmana, queridos analfabetos andalusistas).

La fiesta venía de Bélgica y el empeño que santa Juliana le puso al tema en el siglo XIII. Aunque no fue la primera ciudad en celebrarla, puesto que antes fueron Orense y Pontevedra (1437), Roma (1447), Jaén (1464), Santiago (1467) o Santa Fe (1495), lo cierto es que pronto adquirió las hechuras de día grande iliberritano. Tomó desde el primer día los restos de paganismo que quedaban por estos lares y cada miércoles anterior al día del Corpus sale a las calles «la Pública», un cortejo festivo con charanga, gigantes, cabezudos y una Tarasca, animal mitológico que aparece por primera vez en la Costa Azul francesa relacionada, dicen, con santa Marta, que muerto Jesucristo fui allí a evangelizar. La bestia, un dragón sin mucha originalidad, lleva en su lomo un maniquí vestido por algún diseñador de la zona con lo que pretenden será la moda del año siguiente. Ese origen por ortodoxo hizo que en 1780 se publicase una Real Cédula que prohibía sacarla en procesiones religiosas. Poco importó. Cuentan que en Tudela la ponían justo delante del primer estandarte para saltarse la norma. Tono alegre tienen también las carocas con sus quintillas que se exponen en la plaza Bib-rambla, que ironizan sobre temas del momento y el carácter de los granadinos. Esperamos que este año ningún lobby gay -o cualquier otro moralismo sectario- intente censurarlas.

Si el miércoles es el día de los niños, el jueves es el de «toda Granada», holismo castizo. Bajo un sol de justicia -«hay tres días en el año…»-, el pueblo espera encopetado y pulcramente vestido un par de horas a que termine de pasar la procesión con el Corpus Christi, que camina sobre una alfombra de hierbas frescas y aromáticas, entre los mantones y las banderas de las ventanas, y bajo un toldo protector. Hay altares por el camino, llueven los pétalos, huele a romero, bailan los seises, la ciudad se luce. Por la tarde, el rito de la tauromaquia sellará con sangre la entrega y el fervor.

Sin embargo, lo que más fama tienen son las casetas de feria. Ahroa están en el polígono de Almanjáyar, pero hasta mediados de los ochenta estuvieron -con la feria de ganado y los columpios de época- en los paseos del Violón y de la Bomba, paralelos al río Genil. Una de las imágenes más sugestivas era ver al batallón de colegiales del Ave María llevar desfilando -con escopetines, banda de música y uniformes- desde la Casa Madre de la cuesta del Chápiz. Oh tempora. Cuando recupere el escáner subiré alguna fotografía. Ahora son todo trajes de sevillana, canciones sevillanas y ramalazos sevillanos. Entonces los señores iban con bombín o canotier y las señoras con ropas de aires victorianos.

Francisco Oriol Catena (1904-1938)

mayo 10, 2012 § 5 comentarios

Nuevo personaje de la galeria de granadinos ilustres que estoy construyendo para la radio. Es, de los diez o doce que he tratado hasta ahora, el más desconocido y el más olvidado. Francisco Oriol Catena nació el 20 de agosto de 1904 y estudió el bachillerato en el San Bartolomé y Santiago (c/ San Jerónimo), sobre el que publicó un estudio artístico de diez páginas en los anales de la Facultad de Filosofía y Letras de 1926. El año siguiente se licenció en Leyes por la Universidad de Granada, obteniendo al poco plaza como auxiliar temporal. Ese mismo año partició como el rico de El gran teatro del mundo en los Autos Sacramentales que se representaron en la plaza del Aljibe de la Alhambra. Sabemos que por entonces vivía en la calle Mesones, 34 por una licencia que pidió al Ayuntamiento para instalar un motor de agua.

En 1928 le renuevan la plaza y en noviembre logra el doctorado con un estudio sobre La repoblación del reino de Granada después de la expulsión de los moriscos, que primero se publicó por partes en el Boletín de la Universidad y más tarde como libro. Este estudio, imprescindible, fue fusilado por Julio Caro Baroja en Los moriscos del reino de Granada.

En 1930 consigue su primera beca para viajar a Múnich para ampliar sus conocimientos de Derecho privado. En Granada ya tenía un hueco hecho en los círculos culturales, sobre todo a partir de la publicación de su tesis. En mayo de 1929 publicó dos artículos sobre García Lorca en El Defensor de Granada -sobre un recital del poeta en el Alhambra Palace y sobre la obra Mariana Pineda- que lo convirtieron en amigo y en uno de los que lo aplaudió decididamente.

A la vuelta de Múnich entra en el PSOE. Cosa lógica por moverse en esos ambientes intelectuales y dada su amistad con Fernando de los Ríos, García Valdecasas,… En el partido, preside la Asamblea Provincial y acude como representante a los Congresos nacionales de 1931 y 1932, años decisivos en el albor de la República. Pero se desencanta con la evolución política del Régimen y sigue los pasos de García Valdecasas. El catedrático fue uno de los oradores en el Teatro de la Comedia aquel conmovedor 29 de octubre de 1933, en el acto fundacional de Falange Española. Ya había estado en la Agrupación al Servicio de la República, en el Frente Nacional y en el Movimiento Español Sindicalista, pero aquello era el aldabonazo a la política innovadora. Oriol Catena entró con él, pero le costó aceptar los cargos de responsabilidad que le ofrecían. Él, que había publicado en ABC, El Sol y El Defensor de Granada, que había sido secretario personal de Manuel de Falla, que era historiador de prestigio, que había sido la cabeza visible del socialismo en Granada, que daba clases en la Facultad y en la Escuela Social, y que se codeaba con los grandes, cayó en la trampa burocrática.

Así, lo vemos como Delegado Provincial de Propaganda y Prensa, como subdirector del diario Patria y como Jefe de la Delegación Provincial de Sindicatos. Hasta que a finales de 1937 cesa voluntariamente de todos los cargos, incluso renuncia a su plaza en la Universidad. ¿Depresión? Quiero pensar que la culpa la tuvo el Decreto de Unificación firmado en abril. Murió el 18 de enero de 1938 y no he encontrado causa alguna por más que he buscado en manuales, libros, enciclopedias y buscadores. Ni necrológica. ¿Sería un suicidio? Dios sabrá. Algún día, si lo descubro, lo contaré.

Francisco Oriol Catena, intelectual, granadino sincero, socialista audaz y camisa vieja. ¡Presente!

Día de la Cruz en Granada

mayo 3, 2012 § 1 comentario

[Recupero este artículo que escribí en 2011.]

A pesar de estar sumergidos hasta el tuétano en la Kali-Yuga, todavía resiste el Día de la Cruz. Y Granada, ay Granada, sol negro de nuestros corazones, también se viste de fiesta para celebrarla. Cruces de claveles y rosas, perolas de cobre, mantones de manila, vino de la tierra, lomo al ajillo, peros con tiseras, cerámica albaicinera, plato alpujarreño, un sol de plaza de toros, guiris haciendo fotos, parroquianos canonizando desde la barra y chiquillos pidiendo «un chavico pa la Santa Cruz».

Dicen, y hay que creerlo, que en Granada la tradición viene de la cruz que se hizo en 1625 en el barrio de San Lázaro. ¿Será? Lo cierto es que esa cruz es la conocida como Cruz Blanca, que está en lo que hoy es la entrada al Hotel Vincci, en la avenida Calvo Sotelo, o como se llame ahora. El mismo lugar en el que, tras destapar los restos de la Emperatriz Isabel, que iban camino de la Capilla Real, Francisco de Borja, duque de Gandía, decidió hacerse jesuita.

El barrio lo mandaron construir los Reyes Católicos entre la margen izquierda del río Beiro y los pies del cerro de Cartuja, con tal de que albergase los cuarteles en los que residiera una guarnición vigilante de los moriscos de la ciudad.

La Cruz, de alabastro o mármol blanco, inaugurada precisamente el 3 de mayo de ese año, casi no llega hasta hoy y en 1940 tuvo el Ayuntamiento que rehacerla.

Aquí traigo una imagen de 1934. La II República, que en algunos de sus años no permitió que saliesen procesiones a la calle en Semana Santa, teniendo que refugiarse algunas imágenes en la Catedral o en iglesias del centro por miedo a los anticlericales, no pudo en cambio impedir esta fiesta de la Invención de la Santa Cruz. «Cruz de Mayo», dicen las crónicas, «por ser Cruz, recuerdo de la Invención del Signo de la Redención, y por ser de Mayo, símbolo de la Invención de la Primavera». Granada y su pueblo, sincréticos y tremendamente católicos.

Piedad barroca la que se vive en las calles de Granada. «Arte, religión, belleza. […] Un abigarrado conjunto de cosas por sí bellas, determina en nuestra castiza ciudad esta fiesta popular que también tiene fondo religioso y forma artística, en la que tal vez no quede incluida la irreverencia, como a primer juicio se adivina. Una cruz de flores, muchas flores de mujeres y mujeres que son flores. No es jeroglífico, es la semblanza de una fiesta granadina: la Cruz de mayo». Son palabras de 1935 en el periódico Ideal. Experiencia artística, cosa sugestiva y tradición decorativa, por encima de todo.

(Aclaro: lo de «un chavico pa la Santa Cruz» es falso. Una especie que corre por la idea romántica de los periodistas y no responde para nada a la realidad. Existe aún la costumbre de echar unas monedas en uno de los cuencos que adornan el conjunto de la Cruz, pero no se ven niños pidiendo dinero.)

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