Dólar de Granada

abril 19, 2012 § Deja un comentario

El martes 17 hablé en la radio de La Caramba, actriz gitana y granadina del siglo XVIII que triunfó en el teatro español y se retiró del mundo de la farándula tras una conversión relámpago al refugiarse de una tormenta en un convento madrileño. No extendí el tema aquí por olvido -a pesar de que dije que lo haría con cada tema que expusiera en la sección- y no lo haré ahora. Cada cosa a su tiempo.

Hoy, por seguir conociendo rincones del antiguo reino, nos hemos ido a Dólar, pueblo de la comarca granadina del Marquesado del Cenete. O Zenete, como se escribía antes -hay, de hecho, en el Albayzín una cuesta así llamada que conserva la grafía; es un caso de redundancia, porque zenete significa cuesta o subida-. Está situado entre la Sierra Nevada y la Sierra de Baza, abarcando el valle de Zalabí, al sureste de la comarca de Huéscar. El marquesado, título creado por la Reina Isabel I en 1491 para uno de los hijos del Cardenal Mendoza (alabada sea su prole), albergalos municipios de Albuñán, Aldeire, Alquite, La Calahorra, Ferreira, Jérez del Marquesado, Cogollos de Guadix, Canteira y Hueneja.

Fue entonces, con la llegada de Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza -también I Conde del Cid, v. Apéndice- cuando cobró verdadera importancia. Hasta entonces no había sido más que una pequeña aldea con los romanos y una fortaleza perdida con los árabes. Tras la reconquista, se abandonó el castillo y fue repoblado con gentes de Baeza (Jaén), que entre otras cosas importaron el santo patrón, San Andrés.

En su haber patrimonial cuenta con poca cosa. La iglesia de la Anunciación (ss. XVII-XVIII) está construída sobre otra anterior.  Aunque conserva una cúpula barroca y algunas pinturas de la misma época que se han descubierto en las últimas restauraciones, es bastante pobre. La restauración de 1960 acabó con no poco de lo que allí había, si bien que muy deteriorado. Una de las perdidas fue la campana, en la que una leyenda decía «Doña Juana me llaman, cien quintales tengo, y el que no se lo crea que me coja en peso».

También tiene dos ermitas, la de San Andrés (mudéjar) y la de San Antón (de 1952). Cosa que me extraña, porque San Antón es patrón típico en la zona y las ermitas suelen ser anteriores. ¿Habría otra? ¿Subsanarían una omisión? Con ambos santos hacen lo mismo: unos días antes de su fiesta (30 de noviembre y 17 de enero) los trasladan a la iglesia de la Anunciación para poder hacer, el día grande, una procesión hasta la ermita. En San Andrés hay encierros de toros y corridas en una plaza que se construye expresamente para el día; en San Antón se hacen hogueras y se suelta un marrano por las calles que, tras ser alimentado por el pueblo, es regalado a algún pobre.

Del castillo árabe queda poco. Resistía un muro, «el pareón», que tumbó el viento en 1984. Así que podemos ver la base de los muros y poco más. Mejor aguantan los baños árabes en los sótanos del antiguo ayuntamiento, que son Bien de Interés Cultural.

La gastronomía doloria no difiere mucho de la del norte granadino. Abundan las carnes (choto al ajillo, lomo en orza), las sopas de ajo (zalamandroña) y la repostería (huevos molis y roscos de vino). De comida también trata la procesión de ánimas que se hace en Navidad, recogiendo lo que dan en las casas a modo de aguinald y repartiéndolo el día de Reyes entre los pobres. Un pueblo solidario, por lo que parece. Seiscientos habitantes bien avenidos.

Apéndice. Conde del Cid

La familia de los Mendoza estaba convencida de su parentesco con el héroe Rodrigo Díaz de Vivar, el Campeador. La cosa llegó a tal extremo que uno de sus más insignes hijos, el Cardenal Mendoza (1428-1495), puso su nombre al primero de sus hijos, Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza. Lo tuvo con doña Mencía de Castro y Lemus, una de sus amantes. El Gran Cardenal tenía mucha influencia en la Corte, por lo que era considerado «el tercer rey». Así que no tenía mucho problema en legitimar a los bastardos que iba acumulando. Y a este le consiguió el título de Conde del Cid, que después la familia seguiría utilizando con orgullo.

La comarca de Huéscar

abril 12, 2012 § 3 comentarios

Aunque no me gusta leer cuando estoy ante el micrófono, lo cierto es que cuando trato temas de la cultura granadina como sus pueblos o sus personajes históricos, tengo que llevar unas notas delante. Para darles alguna salida aparte de su uso en la radio, he pensado darles forma después de los programas para publicarlas aquí.

Hoy he hablado de la comarca de Huéscar, la más septemtrional de la provincia de Granada y que abarca los municipios -con sus respectivas pedanías- de Castilléjar, Castril, Galera, Huéscar, Orce y Puebla de Don Fadrique. La he calificado, sin rastro de hipérbole, como un enclave vasco-navarro-aragonés en el sur de España. La razón es obvia: tras la reconquista, fue repoblado con gentes del norte de España. Muchas de las tradiciones y de la gastronomía de aquellos lares pasaron, por lo tanto, a ser también las de esta comarca.

Quizá el mejor ejemplo sea el de las santas patronas de Huéscar, Alodía y Nunilón, nombre granadino para quienes en realidad eran las santas Alodia y Nunilo, martirizadas en Alquézar, provincia de Huesca. No es difícil imaginar la evolución de Huesca a Huéscar, que además comparten gentilicio: oscense. El patronazgo lo tienen, en la comarca, sobre los municipios de Huéscar y Puebla de Don Fadrique. Los restos de las Santas se conservan casi enteros en Adahuesca (comarca Somontano de Barbastro, provincia de Huesca), pero hay pequeñas reliquias en el Monasterio de Leyre, en Huéscar y en Puebla de Don Fadrique. Las reliquias y el culto llegaron a Granada con Luis de Beaumont, conde de Lerín y condestable de Navarra, a quien en 1495 le fue dada Huéscar en la forma de señorío, que Felipe II  convertiría en ducado. Del mismo modo, a lo largo del siglo XX los oscenses expandieron su culto a otras provincias españoles. Poco después, en 1513, el señorío le fue entregado al duque de Alba, Fadrique Álvarez de Toledo, que tras unas revueltas mudéjares tuvo que refugiarse en el caserío La Bolteruela, que desde entonces llevaría su nombre.

Según las guías de heráldica y genealogía, los apellidos son bastante clarificadores: Aguirre, Aránega, Amurrio, Beteta, Carricondo, Corcostegui, Egea, Huarte, Iriarte, Irigaray, Irigoyen, Ondoño, Pageo, Penalva, Peralta, Sola, Tristante, Tudela, Ujaque, Viana, Yturriaga, Zabal,… Además de los bailes, nada que ver con la impostura flamenca y la pesadez sevillanesca, todo son jotas y danzas (ver enlace). No queda claro, pero quizá la familia de los Peralta tuviese en su seno al que se casaría con Mariana Pineda, heroína de la libertad.

En Huéscar, capital comarcal (8100 hab.), podemos visitar el puente de las Ánimas, la colegiata de Santa María Mayor, la iglesia de Santiago y las portadas de las casas señoriales que hay por sus calles, entre ellas las de los Penalva, los Maza o los Abades. Y algo importante: en estas fechas pascuales, aleluya, las Santas han sido trasladadas a Huéscar desde Puebla, y estarán hasta Pentecostés instaladas en Santa María la Mayor.

Por terminar con el municipio, dos curiosidades: hasta 1953 dependió del Arzobispado de Toledo, cosa que aporta mayor enjundia castellana; y hasta 1981 estuvo oficialmente en guerra, ella sola, con Dinamarca, por algunas complicaciones de 1809.

En Puebla, está la iglesia de Santa María de la Quinta Angustia, advocación sugestiva para un templo entre gótico y  renacentista. Además de la ermita de las Santas (a donde volverán en Pentecostés) y la ermita del Santo Ángel, en cuyo honor se hace la danza de las Ánimas.

Al suroeste está Castril (antes Castril de la Peña, 2400 hab.), que alberga la cueva de don Fernando, la mayor de la provincia. Es conocida en la actualidad, sobre todo, por ser la cuna de Pilar de los Ríos, última mujer de Saramago. Fue posesión de Hernando de Zafra, señor de Castril. Por su paisaje montañoso, destacan la Sierra Seca, la Peña del Sagrado Corazón y el castillo, Nuestra Señora de los Ángeles y el mirador El Cantón. Además, el fervor a la Virgen del Rosario, que comparte con Castilléjar. Comidas propias son las gachas, los maimones y la leche merengada. La sopa de ajo se repite una y otra vez en la provincia. Tradición, los encierros de toros. ¿Cosa navarra? Cosa de la España antigua.

No sólo de pan vive el hombre, también bebe. Y en la zona tienen la mistela -licor- y la cuerva -especie de sangría-, alcoholes peculiares.

Lindando por el este con Castril está Castilléjar (1600 hab.), a quien se le ha quitado el apellido de los ríos, hay que resaltar la ermita de Santo Domingo, el Molino del Duque, el templo parroquial, las casas cueva de la Morería, la Fuente Hedionda o Baños de Bartolo, los Baños del Muerto, la Torre,…

Seguimos hacia el este y nos topamos con Galera (1200 hab.), con su Castellón alto y la Dama de Galera. En lo geográfico, hay que subir al mirador de la Virgen de la Cabeza -parelelos jinenses- y acercarse al desierto propio -paralelos almerienses-.

Y por último en esta dirección, la más oriental, Orce (1300 hab.), de donde dicen que está el humanoide más antiguo. Allí tienen unas danzas de las tentaciones de San Antón que se parecen mucho a las jotas vascongadas. La capilla del Santísimo Cristo de la parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación es una obra de arte. Templo con alarifes mudéjares, es un ejemplo de buena conservación.

Tierra de cordero segureño, yacimientos, ánimas, alcurnias viejas, cuevas, restos romanos y folclore ibérico. Un placer para la vista y el estómago.

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Fuentes:

Testimonio familiar y visitas propias.

Baza y Huéscar, publicado por Diputación de Granada e Ideal, sin fecha.

http://www.huescar.org/folclore.html

El Mirador Romántico de la Alhambra

marzo 4, 2012 § Deja un comentario

«Construcción de tres cuerpos y mal gusto», así lo despacha Gallego Burín. Y lo cierto es que no merece más, dadas las características del edificio y el emplazamiento. Quizá por eso es muy difícil encontrar información sobre el edificio, fuera de la consabida oración:

Al final de la escalera del Agua se alcanza la cota más alta del Generalife. De ahí que, como observatorio privilegiado, el administrador de la finca, don Jaime Traverso, construyera en 1836 un Mirador Romántico en estilo neogótico, muy a tono con la época, y verdadero contrapunto con el resto y tal vez con los posibles vestigios de que en ese punto existiera, según apuntan algunos autores, un oratorio musulmán.

No hay más. Y por eso he decidido traer unas fotografías que hagan justicia. Lamento la pésima calidad, pero las he hecho con un móvil, con cierto prisa e intentando que no saliera nadie. De todas formas, tampoco había mucho que ofrecer.

28F: nada que celebrar

febrero 28, 2012 § 4 comentarios

El 28 de febrero de 1980 se celebró un referéndum por el que se ratificó la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución a efectos de la Comunidad Autónoma de Andalucía, cosa que sirve de base para el ente administrativo denominado Junta de Andalucía. Se ponía entonces en marcha la maquinaria para aprobar el Estatuto de Carmona (1981), cuyos padres fueron Ángel López, Miguel Ángel Pino y José Rodríguez de la Borbolla, del PSOE; Carlos Rosado y Pedro Luis Serrera, de UCD; Javier Pérez Royo, del PCA, y Juan Carlos Aguilar, del PSA. Poca variedad cromático-ideológica, como puede verse.

Pero volvamos atrás. Los resultados del referéndum fueron los siguientes: « Leer el resto de esta entrada »

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