Un misósofo en la tele [Dragó en El Mundo]

junio 4, 2012 § 1 comentario

REPORTAJE brutal el que ayer publicó EL MUNDO a cuento de los toros de lidia ejecutados en los mataderos. El sedicente filósofo Mosterín, caudillo de los tauricidas, va a salirse con la suya. ¿Lo vieron el otro día en El Gran Debate? Parecía un poseso. ¡Las barbaridades que soltó! Yo, de ser Jordi González, habría llamado a los loqueros para que lo redujesen e inmovilizasen con una camisa de fuerza. Dijo que en toda Europa se celebraban hasta hace poco corridas similares a las españolas en cosos idénticos a los nuestros, pero que las prohibieron; sostuvo sin pestañear la asombrosa teoría de que los toros bravos son tan mansos como los corderos (los chistas, aseguró, y acuden a lamerte la mano); propuso que las dehesas -su superficie global en hectáreas equivale a todo el suelo de la Comunidad de Madrid- se transformen en parques naturales a cargo del contribuyente; y llamó, por último, asesinos -¡Criminales, criminales!, aullaba con espumarajos en la boca- a diez millones de aficionados.

¿Filósofo, esto es, hombre que ama la sabiduría? ¡Venga ya! Más bien misósofo (persona que la odia), pues todo lo que dijo rezumaba nesciencia.

«Castilla miserable, ayer dominadora, / envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora». Sustitúyase el topónimo por el nombre del ecocida. ¿Sabrá éste, en su cerrilismo, que fue Machado quien escribió esos versos?

Lo que, al parecer, no sabe es que el ganado de lidia procede del llamado tronco ibérico, exclusivo de la Península, aunque exportado a América, y que, por lo tanto, mal puede haber surgido tauromaquia alguna en otras partes de Europa, excepto en la Camarga y la Vasconia francesa, por motivos que cualquier párvulo (incluyendo a los desdichados alumnos del misósofo) conoce.

Tampoco le vendría mal al ignaro echar una ojeada al tumbaburros, expresión que en lo relativo a él sola se alaba, y así se enteraría de que crimen es, en español, sinónimo de asesinato y de que asesino sólo es quien mata a una o varias personas -personas, o sea, individuos de la especie humana- con premeditación y alevosía o por dinero.

El misósofo, según creo haber leído, reconoce que nunca ha visto una corrida, lo que no le impide pontificar sobre ellas. ¡Fantástico ejemplo de dignidad docente! Cuesta trabajo creer que semejante energúmeno haya sido catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona. Sí, sí, como lo oyen: de Lógica y de Ciencia. Así nos va.

[Fernando Sánchez Dragó, «El lobo feroz», El Mundo (4.VI.2012). Publico sus artículos por la dejación de funciones de su webmaster.]

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La mujer que fue jueves ¡Nacionalismo, qué dulce embeleso! [Dragó en El Mundo]

mayo 21, 2012 § Deja un comentario

HACE UNOS días colgué en mi blog de ELMUNDO.es una entrega a la que puse el título de la novela más célebre de Chesterton. Craso error. Descubrí, al leer los comentarios de los blogueros, cosa que no suelo hacer pues conduce a la misantropía, que ni los detractores ni los encomiadores (excepto dos) habían oído hablar del libro en cuestión. Debe de ser cosa de la Logse, pensé. Más vale que dejes de escribir, me dije. Pero mi pesimismo era excesivo. Lo comprobaría unas horas después al enterarme de que la delegada del Gobierno se había disfrazado de perraflauta con gorrilla de aparcacoches y pañuelo de revoltosa (¡por la zarzuela, chicos!) para camelar a los del 15-M y de que trescientos agentes de la poli iban a infiltrarse, debidamente maqueados, en el happy birthday de la Puerta del Sol. ¡Qué alivio!, exclamé. Cristina Cifuentes, que por razón de edad no figura entre las víctimas del citado plan de estudios, sí parece haber leído la novela de Chesterton. En ella, dicho sea con amor y por pedagogía (¡de Unamuno, chavales!), Gabriel Syme, poeta del Londres decimonónico, se enrola en una brigada antianarquista de Scotland Yard, consigue colarse de rondón en los grupos por ella perseguidos y llega a formar parte de su Consejo Mundial, que consta de siete miembros. A cada uno de ellos, por motivos de clandestinidad, se le asigna el nombre de un día de la semana. El suyo es el jueves. De ahí el título de la novela. Un buen día, en el que el relato alcanza su clímax, Syme acude a una reunión en la cumbre de sus supuestos correligionarios y descubre que todos -los compañeros Lunes, Martes, Miércoles, Viernes, Sábado y Domingo- son, como él, detectives infiltrados. ¡Habilísima estrategia la de la señora Cifuentes! Cualquier agitador profesional -yo lo fui en mis años mozos- sabe que con un puñado de agentes en la sombra puede manejarse cualquier manifestación y que basta con un tres por ciento de reventadores para romper la unanimidad de una asamblea e inmovilizarla. ¿Será por eso por lo que el aniversario del 15-M ha sido tan poca cosa? El sábado anterior al de autos, en El Gran Debate, y en mi presencia, una sedicente y sediciosa periodista dijo que fascismo y anarquismo son posturas muy cercanas. Bueno es que los indignados conozcan esa opinión de quien con tanto ahínco los defiende. No creo que les agrade. Fascistas son, en todo caso, las personas que llaman así a quienes no piensan como ellas. María Antonia Iglesias, por ejemplo.

[Fernando Sánchez Dragó, «El lobo feroz», El Mundo (21.V.2012). Publico sus artículos por la dejación de funciones de su webmaster.]

Que por mayo era, por mayo [Dragó en El Mundo]

mayo 14, 2012 § Deja un comentario

El 22 de marzo de 1968 se organizó una ceremonia en el campus de Nanterre para inaugurar una piscina financiada por el Gobierno. Cohn-Bendit gritó en el transcurso del acto: «¡Métansela donde les quepa! Lo que queremos es hacer el amor». A renglón seguido pidió que los alumnos tuvieran libre acceso a los dormitorios de las chicas. Ese fue el anecdótico detonante de lo que poco después llamarían Segunda Revolución Francesa. Aquel judío alemán nacido en Francia fue deportado al país de sus progenitores. Georges Marchais, líder del Partido Comunista, arremetió contra los estudiantes burgueses (sic) y se burló de Danny el Rojo llamándolo niño mimado. Una riada de estudiantes anegó Boul’Mich’ al grito de «¡Todos somos judíos alemanes!». La revuelta se dirigía contra los políticos y el sistema educativo. No querían exámenes. La mecha prendió en toda Francia. Cinco millones de enfants de la patrie se sumaron a la mascletá. Los trabajadores ocuparon las fábricas en demanda de autogestión. El desbarajuste fue en crescendo. Sartre, Simone de Beauvoir y otros mandarines del Café de Flore firmaron una proclama de ayuda a los revoltosos. Le Monde la publicó. El 8 de mayo los estudiantes salieron otra vez a las calles de París y se pusieron a levantar los adoquines para tirárselos a las fuerzas del orden y averiguar si bajo ellos había playas de Ipanema con garotas en biquini. Diez millones de obreros se declararon en huelga. De Gaulle pidió al general Massu que sacase la tropa y, ante la negativa del parachutista, negoció con los sindicatos. La revuelta llegó a su fin. El presidente, más chulo que el Pichi, convocó un referéndum por nadie solicitado, lo perdió, dimitió y regresó a Colombey-les-deux-Églises. Su delfín, Pompidou, barrió en las elecciones generales celebradas poco después y todo volvió a su cauce. Allí no había pasado nada. Hace un año, en Madrid, los émulos del sesentayochismo se pusieron a sestear, como San Isidro, bajo el madroño de Sol mientras los ángeles de la España laboriosa tiraban de los bueyes del sentido común. ¿Sirvió para algo aquel botellón? Rajoy, como Pompidou, arrolló en las elecciones. Rubalcaba fue su Poulidor. Le Pen sube cual burbuja de champagne. Los neonazis alzan la voz en el ágora de Atenas. En Londres revalida el alcalde conservador. El próximo presidente del Imperio será demócrata o republicano. La primavera árabe viste burka. Todo sigue o empeora. El mundo yira, yira… Dele Dios buen galardón.

[Fernando Sánchez Dragó, «El lobo feroz», El Mundo (14.V.2012). Publico sus artículos en papel por la dejación de funciones de su webmaster.]

Europa invertebrada [Dragó en El Mundo]

mayo 7, 2012 § Deja un comentario

Vargas Llosa no va desnudo [Dragó en El Mundo]

abril 30, 2012 § Deja un comentario

TODO LO contrario, pero en su último libro (La civilización del espectáculo, Alfaguara) se atreve a proclamar con simultáneo esprit de finesse y de géometrie -¡la cultura va en pelotas!- lo que cualquier persona dotada de sentido común piensa, pero no dice, en lo concerniente a la barbarie artística y pedagógica de nuestra época. ¡Poderoso caballero es el chantaje ejercido por el discurso de valores dominantes! Mario se enfrenta a él con arrojo de Tirant lo Blanch, hidalguía de Quijote que arremete contra las aspas del multiculturalismo y auctoritas patrum de senador de la literatura.

Ya sé que muy pocos lectores (y ojalá me equivoque, pues no son verdugos, sino víctimas) entenderán los latinajos y palabrejas en galiparla esgrimidos en el párrafo anterior. Sobre eso, precisamente, reflexiona el autor en su espléndido ensayo. Quod erat demonstrandum -más latín- habría dicho, en griego, el filósofo que sentó las bases de la Lógica. No diré su nombre. Averígüelo no Vargas, que ya lo sabe, sino ese improbable lector de mi columna al que los vigentes planes de estudio han arrebatado la enseñanza de las humanidades. Sin ellas es imposible acceder a lo que los atenienses llamaban paideia. Más griego. Recurro a él no por pedantería, sino por fastidiar y cargar la suerte sobre lo que Mario denuncia.
No menos imposible sería la intentona de comprimir en la estrechez de esta columna el contenido de una obra en la que hay casi tantas ideas, todas sugestivas, y tantos argumentos, todos convincentes, como líneas. Tengo yo la costumbre, de sobra conocida por quienes siguen mis programas de televisión, de marcar con un post-it de colorines las páginas de los libros en las que previamente he subrayado con lápiz de fosforito lo que me parece digno de atención.

Pues bien: nada menos que 113 banderines de enganche adornan esta vez un libro que tiene 228 páginas, 12 de las cuales lo son de guardas, respeto, índice, reconocimientos y biografía del autor. Eso significa -echen cuentas- que no hay en La civilización del espectáculo ni una sola página, puesto que cada post-it se refiere a dos, en la que no exista, a mi juicio, algo que señalar. No hay precedentes. Nunca, antes, había yo banderilleado un libro con tanta y tan admirativa saña. Suscribo todo lo que en él se dice.

«Bueno es recordar» -escribió Machado- «las palabras viejas / que han de volver a sonar». Agradezco, Mario, que te hayas atrevido a pronunciarlas.

[Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, El lobo feroz (30.IV.2012).]

Sí logo [Dragó en El Mundo]

abril 23, 2012 § Deja un comentario

[Sé por alguno que tengo que repetirlo: estoy publicando en esta página, bajo la etiqueta Sánchez Dragó, lo que el autor de tal nombre publica en el diario El Mundo. La razón, insisto, es la dejación de funciones del gestor de su güeb personal.]

VUELVO A Madrid tras pasar dos meses en Indochina, cojo el metro, transbordo en Sol y descubro que ya no se llama así. Su nombre es ahora el de un teléfono móvil. No diré gratis cuál es. Cuando leí en Phnom Penh que iban a hacer eso, pensé que era una inocentada. ¡Y los usuarios lo aprueban! Allá ellos. Sarna con mal gusto pica y mortifica. Ya somos todos hombres sandwich con un anuncio delante y otro detrás. Coca en la punta de la nariz, para esnifarla, y Cola en el culo, que es donde crece ese apéndice. ¡Como si no tuviéramos bastante con el Calderón, allí cerquita, convertido en reclamo de una multinacional de helados! Tampoco diré su nombre. No quiero que mi conciencia cargue con el peso de la obesidad y la diabetes generadas por sus calorías.

Pronto veremos los capotes de los toreros adornados por logos del mejor postor. España sanearía el déficit si los diputados y los ministros llevasen camisetas con eslóganes, así fuesen, según sus simpatías ideológicas, los de la campaña electoral de Sarkozy, Hollande y Le Pen. Propóngase en el consejo de ministros. ¿Qué tal un anuncio de cava en el lomo de los leones de las Cortes y otro de rosquillas del santo en la señera de la Generalidad? Los miembros de la familia real podrían hacer caja con el bourbon para que Urdangarin devuelva lo que birló. Camps ya lo hizo con Milano. ¿Y Garzón? ¡Ah! Garzón publicitaría los servicios de cualquier funeraria capaz de venderle a precio de contrachapado los ataúdes requeridos para exhumar y dar honrosa sepultura a los cien mil millones de víctimas del franquismo. Un pastón, don Baltasar. ¡A por él!

Se nos viene encima un zafarrancho de nuevos apellidos que van a poner patas arriba el Registro Civil haciendo bueno el refrán de que los hijos nacen con un paquete de Punset Bimbo, antes pan de barra, bajo el brazo. No tardaremos en oír hablar de don Pedro Almodóvar Corteinglés, doña Penélope Cruz Lladró, doña Carmen Posadas NH, don Arturo Pérez Alfaguara y don Fernando Sánchez Planeta. ¿A quién darán el próximo Nobel Volvo? ¿Y el Pulitzer Microsoft? ¿Cuántos millones de turistas visitarán el Museo del Prado Chorizos Revilla? ¿Y la catedral de Burgos Toyota? Torre más alta que la del metro de Sol, otrora símbolo de un país vendido hoy a las multinacionales, no podía caer. Ya lo dijo el poeta Jesús Munárriz Hiperión Zara en una de sus canciones antifranquistas.

[Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, El lobo feroz (23.IV.2012).]

Elefanticidio [Dragó]

abril 16, 2012 § Deja un comentario

LAMENTO escribir esta columna, Majestad, pero el canon me obliga a ello. Las campanas de la prensa y de la Red, que ayer tocaban a rebato, doblan hoy por la institución que usted preside. Le apeo el vos.

¡Extrañas sincronías las que una y otra vez se producen entre las grandes fechas de la historia de este ex país! 20-F (caballo blanco de Pavía, muerte del Ausente y del Caudillo, elefante -también blanco- de Tejero) y 14-A: segunda república, segundo elefante, esta vez de color grisáceo, y enésima expulsión de los Borbones. Se ve venir, Señor. No permita que se lo escondan.

Siempre se dijo que los reyes de Castilla estaban en Babia, gozando de la caza, el catre y la mesa, mientras sus súbditos comían mendrugos, se apañaban con la parienta y capturaban cucarachas. A partir de ahora se dirá que están en Botsuana.

Stefan Zweig sostenía que las menudencias suelen ser factores desencadenantes de los seísmos históricos: la fimosis de Luis XVI, los pastelillos de María Antonieta, la apostura de Godoy, el potaje frío de testículos de toro que dejó sin descendencia a Germana de Foix, el oso (quizá borracho) de Favila y ahora, qué mala pata, el elefanticidio trufado de suicidio y regicidio.

Por él nos enteramos de que a usted, Majestad, no son las estrecheces de los españoles lo que le quita el sueño. Su tropezón en un inoportuno peldaño se produjo entre las dos y las cuatro de la mañana. No son horas, Señor.

El 15 de noviembre del año 30 publicó Ortega el más célebre de sus artículos: Delenda est monarchia. Cinco meses después podría haber escrito otro: Deleta est monarchia. Yo, menos profético y más realista (con perdón), optaría hoy por la segunda fórmula: no cabe destruir lo que ya ha sido destruido.

Doña Sofía, al menos, si eso sucede, podría separarse del hombre al que nunca amó y la princesa triste de Rubén recuperaría la risa y el color.

No soy monárquico, por lo que me deja indiferente el fin de la Corona, pero tampoco soy republicano, por lo que me entristece el advenimiento de la república. Sé que cuando llegue parafrasearé de nuevo a Ortega y escribiré: ¡No es esto, no es esto!

Se acercan días convulsos. Lo que nos faltaba. Tendrán que intervenirnos. Pero, tras la oleada jacobina que convertirá la Zarzuela en parque temático, llegará otra Constitución. Bienvenida sea, si devuelve la unidad a España. Quede así del todo desatado lo que Franco ató.

[Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, El lobo feroz (16.IV.2012).]

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