Jarabo

noviembre 10, 2013 § Deja un comentario

José María Jarabo (003)
«No sé si soy un psicópata o no. Ni me importa. Lo único que sé es que soy el autor de cuatro muertes: dos quizás un poco más justificadas, aunque, en realidad, ninguna puede serlo».
José María Jarabo, icono de la psicopatía como atracción social. Siempre hubo algo de erotismo en la destrucción inteligente.
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Y cada vez más lejos

noviembre 3, 2013 § Deja un comentario

Bala de hierro, llegó tu hora. Ochenta mil kilómetros a tu lado, los mismos que hizo contigo mi abuelo. Es Día de Difuntos y me lanzo a la carretera a horcajadas sobre tu montura, que replica en mi cuerpo cada doloroso bache que encuentran tus ruedas. Sólo así se es consciente de que se está conduciendo, porque sientes cada centímetro de asfalto como si el coche fuera una extensión de tu cuerpo.

Es la última vez que salimos de caza. Estás cansado y lo sé. Últimamente tienes que abrevar cada dos o tres días y tengo que llevar una botella de agua en el maletero, por si por puro sediento te da por no moverte. Te faltan cables, bombillas, manguitos y accesorios que nunca supe para qué servían. ¡Pero has seguido andando, imparable y fiel!

La relación que un hombre entabla con su coche -aunque no entienda, como yo, lo más mínimo de mecánica-, es especial, sagrada e individualísima. Sólo él sabe lo que allí ha ocurrido, allí se refugia cuando huye de todo y ni los bares le sirven de escondite, en él ha esperado horas a un amigo o a una chica, allí han sucumbido promesas y nacido desengaños, allí se ha conjurado y allí ha cultivado su virtud. El coche es su unidad mínima de influencia: cuando ya no le dejan mandar en ningún sitio, cuando su voz no cuenta para nada ni nadie, allí sigue siendo el máximo soberano.

Te hemos despedido como merecías. En el Día de Difuntos, con una desconocida, camino de un concierto de blackmetal en un polígono (son los planes que más te gustaron siempre, en los que mejor te has portado; los absurdos, los arrabaleros, los degradantes, los envilecedores) y sonando lo último de Extremoduro. Bala de hierro, llegó tu hora. Ciento sesenta mil kilómetros y cada vez más lejos.

Volverá a reir la primavera

noviembre 2, 2013 § 3 comentarios

Vengo de estar con Albert Rivera y vengo impresionado. Era una charla política en un pequeño círculo, previo a la conferencia institucional que estará dando al tiempo que yo escribo estas líneas, a la que me he negado a asistir: demasiada gente. Populismo a espuertas, banalidades y aplauso fácil. No donde yo he estado, porque le hemos bombardeado a preguntas, algunas comprometedoras, de esas en las que esperas que salga corriendo y no que enfrente el toro de cara y con el capote por detrás.

Me disculparán si utilizo una figura muy mal vista. Me ha recordado a José Antonio, con la diferencia de que él no es hijo de. Es el hermano de todos nosotros, el de una generación que se ha criado con la Constitución de 1978, que no ha conocido otra cosa que esta particocracia, que incluso Suárez le pilla lejos. Una generación cuyo primer recuerdo político, en muchos casos, es el asesinato de Miguel Ángel. Un caladero de votos que ya no teme a los curas o a la URSS, sino a la corrupción política y económica. Que mira alrededor y no entiende por qué andan todos a garrotazos, si somos vecinos.

Han salido dos nombres propios en el párrafo anterior y quiero aclarar por qué, aunque Hemingway aconsejara aquello de no explicarse nunca. El de José Antonio, porque siempre me ha fascinado el trasfondo de su propuesta revolucionaria, mucho más allá del franquismo posterior y de la Primera Línea, que hizo a su partido merecedor del pseudónimo Funeraria Española. Hay un José Antonio transversal, aglutinador y estepario, que gracias a su belleza y a su oratoria hipnótica, a su fanatismo santo, lo convirtieron en un mito por encima del Movimiento y del Gobierno en el Exilio; un José Antonio hecho Redentor, que tanta estopa daba a unos como a otros, que sólo tenía una idea: el pueblo español. No España, no el pueblo; el pueblo español. Su solución podía ser mejor o peor -para mí, mala-, pero hay algo atractivo en una persona que queda prendada de Mussolini no porque sea guapetón, rico y le obedezca todo el pueblo, sino porque a las doce de la noche sólo se ve luz en una ventana… y es la del despacho del Duce, que está velando por su patria. Después cogieron esa idea y la aplicaron a la ventanita del Pardo. Bah.

El  José Antonio que me interesa es el que quería ocupar -sigo en esto las tesis de Fernando Márquez- el espacio que después ocupó Suárez. Y que ahora puede ocupar Albert.

Y Miguel Ángel. Aquel trece de julio hubo un primer intento de organización de la sociedad civil que logró, en medio de una lluvia violenta y salvaje, poner coto a la barbarie. Los ciudadanos, echados a la calle, persiguiendo a los colectivistas asesinos como no habían hecho en treinta años. Aquello sólo duró unos días, pero quedó una idea: no podemos seguir así. Miguel Ángel, con su martirio, consiguió poner de acuerdo a toda la sociedad para que no transigiera ni una sola vez más con esa tormenta de plomo. Algo cambió entonces. Aunque sólo fuera por la famosa y malograda Ley de Partidos. Un consenso, una idea transversal que es, al mismo tiempo, revolucionaria, porque se enfrenta al poder: vamos a derrotar a los malos, aunque para ello haya que quitar de arriba a los que manda.

Por las buenas o por las urnas. Es decir.

Buñuelos

noviembre 1, 2013 § Deja un comentario

Le pido disculpas, estimado lector, porque no le estoy haciendo el menor caso desde hace meses. Tendría alguna excusa defendible ante usted si hubiera dejado la escritura asistemática de la que se nutre este tipo de páginas, por otra sistemática que me permitiera ir elaborando un libro, aunque fuese con la ridícula constancia de la hormiga que quiere construir una montaña. Pero no es así; los sabemos bien.

De poco puedo quejarme. ¿Acaso es la escritura un requisito para alcanzar algún tipo de grado superior de virtud? No lo es. Es sólo el privilegio de la aristocracia; fuera de ella, es un vicio burgués y una absurda pretensión del vulgo. Sólo es legítima la escritura en la gente llana, como el humilde servidor, si pretende la construcción de algo que conmueva o rendir servicio a una noble empresa. Yo sé desde hace tiempo mis limitaciones para la creación de una obra patética, porque no poseo la audacia de mis artistas más admirados ni dispongo de su ingenio. Puedo, como todos podemos, intentarlo, pero no serían más que grotescos ripios y extravagantes opúsculos sólo encaminados a aliviar mis natural necesidad de autocompasión. Acaso, de alimentar de manera innecesaria y esperpéntica mi vanidad.

¡Pero sí podemos usar la pluma como la espada! Pelear por un mundo más bello, plantar cara a quienes pretendan arrodillarnos, luchar, aunque sea contra todo. Quizá sea ese el camino. Porque hoy podría contar algo, como todos los días. Podría decir que anoche estuve de cervezas en un pub de estilo irlandés y que, después de no sé cuántas Murphy’s, me regalaron una máscara para que me disfrazara de Halloween. Y que me enfadé, porque yo quería ver ayer por la noche Don Juan Tenorio y no pude ir al teatro porque la representación empezaba a las nueve y, porque dio la causalidad de que ayer tuve que terminar varias cosas que había ido dejando y atender a varios clientes, no salí de trabajar hasta las diez de la noche. Y cómo coño iba a ponerme una máscara de fiesta exógena si no había podido cumplir con una tradición endógena. Y que esta mañana he cantado en una Misa, por el gusto de recordar el sonido del gregoriano. Y que después me he ido a comprar huesos de santo. Y que esta tarde, justo al terminar de revisar el libro que recibí ayer, la antología de Ganivet hecha por Luis Rosales, me he puesto a hacer buñuelos (de viento, porque están rellenos de aire, que es de lo que están rellenos los buñuelos españoles). Podría contar cientos de cosas por el estilo, pero salvo para agigantar de manera pecaminosa mi vanidad, de poco sirve.

Y hay que servir. Ya veremos qué hago.

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Cuando abro el blog, aparecen directamente las estadísticas. Y como enlace entrante, me ha aparecido un artículo titulado «¿De dónde viene la expresión “echar un polvo”?». Imagine, lector, mi sorpresa. ¿Qué diablos tiene que ver está página con eso? Pues sí, tiene alguna relación.

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Bansky habla de La banalidad de la banalidad del mal. ¿Ven a qué me refiero? Hay que lanzar un mensaje. Los buenos, mediante metáforas; los malos, a pelo.

Bansky - La banalidad de la banalidad del mal

«»

Ellos trajeron putas a Eleusis (7)

octubre 13, 2013 § Deja un comentario

Odio el cine coreano.

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Desayunar con gafas de sol en la cocina y rebuscar entre las colillas para liarte un cigarro.

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Leído: Paul Krugman es un hipster.

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Información gratuita: Miseria y grandeza del Partido Comunista De España, 1939-1985, sigue costando 1849.43 euros en iberlibro.

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La cuna y coraza de la corrupción en España tiene un apellido: Borbón.

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Acabo de ver lo de Rubalcaba y el cambio de nombre del PSOE. Este quiere ser Goebbels y no llega a Cantinflas. Y va con segundas. Partido de los Socialistas Europeos… Es MUY camisa parda.

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Video erótico, el de Beatriz Talegón. Esa inocencia teenager, esa candidez casi escolar.

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Beatriz Talegón descubre, también, su trauma: lo que le pasa es que quiere tener un hijo. Como Almudena Grandes.

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García Trevijano: el PSOE traicionó a los españoles en 1976, la ruptura era posible.

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Yo, como nunca he entendido el Tractatus, no puedo hablar de traducciones. Me parecen iguales.

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#Razones16F Le pegáis a unas criaturas de partido pero no tenéis cojones a asaltar la Delegación de Gobierno. A Telecinco a hacer el memo.

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José Bono se incorporará el lunes a Cremades & Calvo-Sotelo. Pues cómo me alegro no haber entrado yo cuando pude.

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Facebook me ha bloqueado mi cuenta porque dice que mi ordenador tiene virus. Y a ellos ¿qué coño les importa?

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Buenos dias. Vamos a hacer un par de enemigos. Sevilla es como sus mujeres. No son especialmente guapas, pero se arreglan tan bien que consiguen fingir -engañando- una belleza inexistente. Al revés que otras ciudades. Granada -sus mujerea-, por ejemplo, es extraordinaria. Pero nunca ha sabido explotar su natural belleza.

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Todavía procede recordar que hasta hace un par de años quienes pedíamos la abdicación de SM éramos unos traidores revolucionarios.

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A ver si os creéis que el resto del cine europeo está mucho mejor. Salvo el guerrillero Obelix…

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«Yo quiero hacer mi luna pedazos contra el suelo» (Marcos Ana). ¡Buenos días, país!

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Lo curioso de España es que cuando logra privatizar mastodontes públicos lo hace siempre mal y turbio. Es logico que cunda odio al mercado.

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Aunque la idiocia tribalista es habitual en el football, no deja de repugnar la xenofobia y el sectarismo de los marxistas celtarras.

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Se espían, se insultan, se combaten, se trapichean, se traicionan. Es inevitable apreciar la fuerza erótica de la política.

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«En París, como en todas las ciudades civilizadas, agosto es temporada baja». #LeerASostresEsAplaudir

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Criticar a los españoles que tributan fuera pero retorcer y estrujar a los que se quedan. Muy bien, Montoro.

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Critican la esclavitud tecnocrática y al mismo tiemoo que sea demasiado democrático. Oh progres del mundo.

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«Se pregunta el sexo en términos binarios» (leído en El Diagonal). Estos quieren algoritmos ininteligibles.

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Exigirle ética hacker absoluta a Facebook es como pedirle a CocaCola que libere su fórmula para completar su espíritu navideño.

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«El maligno de César Vidal, que no sabe quién fue José Antonio, en su Biografía no autorizada no se entera ni que existió d’Ors» (José María García de Tuñón Aza, «Eugenio d’Ors y José Antonio», El Catoblepas, 132).

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Buenos días, país. Vamos a buscarnos un par de enemigos. Hoy, memoria histórica. Pretender declarar ilegales (ya la ley dice injustas) todas las condenas de un régimen anterior es de una irresponsabilidad pasmosa. Y ¿por qué las penas de cárcel por saqueo y no las usucapiones de la posguerra? Traería un absoluto caos perverso. Aunque la norma general exige 100 años, permite dar nombres propios de atrocidades y condenas. ¿Reconciliación o venganza en pueblos?

Lo de los símbolos: ¿por qué no los edificios de los invasores romanos? Y no se cumple la excepción artística (Conde de Rodezno, Iruña, p ej.).

Y como disparate final, la ley quiebra el principio de unidad de archivos. No se trata como dijo el PP de ganar con retroactividad. Sino de quebrar el curso normal de la historia por una boutade histéricopopulista.

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«Como no tenemos sociedad civil, sólo tenemos calle» (Cristina Losada).

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Por un instante he pensado que Ana Curra volvía a Granada. Estaba mirando la guía del rock del año pasado.

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«Hay más verdad en tu cuenta de Spotify que en tu mejor filosofía» (Nietzsche).

«El Mediterráneo está sobreestimado» (Schopenhauer).

«La Religión soy yo» (Hegel).

«El sentido moral perece en la política, el hombre sacrifica al hombre en favor del Estado» (Feuerbach).

«El socialismo, especialmente el progresismo, es la religión propia de una sociedad dedicada a la producción de mercancías» (Engels).

Todo eso &c.

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Luz, maldita sea la luz / que me desvela.

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Cualquiera que esté fuera de la sexta PolitCorrecta sabe que lo de Toni Cantó es absolutamente cierto. Feminazi: jódete y baila.

Lo que queremos ahora, que por fin prestan atención al tema, es que nos digan el porcentaje de sentencias condenatorias en violencia.

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Enganchar al alcalde de Granada a un coche con una cuerda y a ver cuántos baches se come el orondo pelón con la cabeza.

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Dragó anuncia Pacto de sangre. Vidas cruzadas para el 10 de marzo. Me aburro. Comprendo que no se le puede pedir que escriba veinte veces el Gárgoris. Pero por el báculo de Túbal, qué torturas nos trae. Dragó no está para escribir Sosekis y Kokoros, sino para Discursos numantinos. En cuanto a Esos días azules… nos importan más las pudendas de los demás que las suyas. Y no hay forma de sacar un nombre.

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He decidido que las colombianas no deberían escribir poesía. Y ya está. Que por cierto, qué bien hablan: «Acta de premiación» (a una colombiana, por si pensaban que sentencio sin leer).

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Recibo: «Están desalojando el local okupado por CNT en la calle Padre Manjón 1 de Zaragoza. Acude y difunde!». Si la CNT es igual de colaboracionista que aquí, se lo merecen. ¡Acude y ayuda al desalojo!

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Estoy dándole vueltas a lo de «acta de premiación». Es hasta placentero.

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Ya no tenemos corruptos como antes. Hasta hace un tiempo eran los malos. Hoy son todos.

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Lo que pasa cuando vota un pueblo alienado y en disolución, que ganan un payaso y un chorizo.

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Si al menos todo este odio y afán de venganza os lo dejárais reservado para el football.

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No estoy preparado para estas cosas. Rafael Berrio, «Las mujeres de este mundo». Es que Rafael Berrio ha sacado nuevo disco. Y eso. Que ahora no. Que no doy.

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Esta defensa tan cerrada de los bukaneros demuestra que, por desgracia, la izquierda ha perdido todo referente ideológico decente.

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¿Ha muerto Hegel, digo Hessel? No hay mucha diferencia entre la capacidad filosófica de Hessel y la de los Bukaneros.

Lo que Hessel no calculó es que el título de su libro describe bien lo que sentimos algunos al leerlo. Pero hacia su inmerecido renombre.

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Que no, idiotas, que lo grave no es llevarse el dinero a Suiza. Lo perverso es que el dinero NOS LO ROBAN CON IMPUESTOS.

Retazos 19

septiembre 2, 2013 § 1 comentario

Dicen que se quedaba en silencio.
Largas horas. En silencio.
Se llama sufrir. No es agua muerta. Un pantano
en silencio. Hay vértigos adentro.
Una sierra eléctrica, brutal, que zumba a veces.
Y no lo sé. Sufrir. Y de repente
Las piernas del Idilio de Fortuny. Como voz de vida.
Y hablaban interminablemente después.
¿Quién dijo la palabra motriz? ¿Qué dices cuando dices, etc…?
Te juro que me tiene sin cuidado.
Lo que quiero es ser feliz,
solo algo más que mantenerme en pie.
¿Saber? También saber. Y joder. Y mirar cuadros.
Pero apenas nunca ocurre.
¿Hablo? ¿Digo?
Largas horas. Fatiga.
Dijo: El Estado, nos está masacrando el Estado…
Y ella le miró delicadamente, anochecía:
Creo que esa luz rojiza está intentando decirnos lago.

[Luis Antonio de Villena, “El viaje infinito del arte moderno”.]

 

La industria de los expertos

septiembre 1, 2013 § Deja un comentario

Moderno siempre,
como la mierda.

(Roberto Bolaño)

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