Ellos trajeron putas a Eleusis (4)

enero 5, 2013 § Deja un comentario

Uno siempre puede inventarse citas de Somerset Maugham y quedar bastante bien. Porque aquí parece que se trata de eso, de cortapegar citas de fulanos importantes de los que lo ignoramos todo. Pero eso de citar y referenciar es una arrogancia. Nos tomamos la licencia odiosa de pensar que el autor estaría de acuerdo con nosotros.

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Aquí hay demasiados bares, pero pocos merecen la pena. La cosa es sencilla. Quien no quiere estudiar, cursa Derecho. Y quien no quiere trabajar, monta un bar. Los muy inútiles le dejan la gestión a cualquier listo con tal de no dar golpe y así les va.

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Pues es que estaba leyendo relatos de Highsmith y me he sentido como en una mesa camilla. Muy a gusto.

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Ay calavera santa, que esta noche tengo concierto flamenco. Creo que voy a salir con ganas de Obús. […] Gente con americana, paquete de Marlboro y bufanda al cuello. ‘No hay miseria’, decían. Ese público.

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Esto está lleno de optimistas. Gente que piensa que el mundo se mueve por amor al otro. Maldito Disney Channel.

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Últimamente salgo tan maltrecho del alcohol que estoy pensándome lo del GHB y la metacualona.

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Lo de los librepensadores que se quejan de no llegar a fin de mes. Si se prostituyeran en alguna menudencia (barrenderos, qué se yo) podrían divagar con mucha más libertad, sin depender de soldadas. Ya lo decía Aristóteles: no se puede practicar la virtud sin el salario mínimo interprofesional. « Leer el resto de esta entrada »

Ellos trajeron putas a Eleusis (2)

noviembre 8, 2012 § Deja un comentario

Creo que se está tratando con excesiva benevolencia a Agustín García Calvo. Sólo porque se ha muerto. De él podemos decir que fue traductor y poeta. Pero filósofo… Lo más cercano, filólogo y ensayista político. Y otra cosa: con menuda tajada se presentó en Sol tras el 15M a soltar aquellos sermones ininteligibles y soporíferos. En cinco o seis años sólo se le recordará a través de Amancio Prada. Probablemente no merezca otra cosa.

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El Bienestar del Estado: España cuenta con 60.000 empleados públicos más que en plena burbuja.

El Bienestar del Estado (2): las CCAA deben más de 10.000 millones a sanidad y autónomos.

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Si fuese político provocaría cada domingo una muerte escandalosa o en extraña circunstancias. Así se olvidarían de mi mierda toda la semana.

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Pero qué puentes os vais a perder si no tenéis trabajo. No obstante… Quitan puentes, fiestas, extras,… Pero los privilegios de la casta no, eh, que ellos son nuestros eximios representantes. Que vengan los visigodos y nos salven otra vez de la barbarie.

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Éxtasis, extático, extasiante. Ya sólo se usan para inmoralidades.

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El concepto del tikún olam (תיקון עולם) condensa todo ese optimismo que me resulta tan insoportable.

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Gastronomía política: una demostración más de que Granada no es Andalucía es que en la primera se dice «huesos de santo» y en la segunda «huesos de san Expedito».

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El que lo dice lo es… «CCOO no es un pseudosindicato cerrado a unos pocos privilegiados como FEDECA».

El que lo dice lo es (2).. Diego Manrique: «no se discutían los méritos sino los dictados de un establishment cultural».

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Pues no sé si sabéis que en Reino Unido hay un programa que se llama The X Factor. Y que de ahí salió una tal Cher Lloyd. Y esa tal Cher Lloyd hizo una canción que se hizo famosa http://www.youtube.com/watch?v=LPgvNlrBfb0

Y que ese video ha sido imitado por las pubertosas granulientas de medio mundo. Y no he podido resistirme.

Después de casi sufrir epilepsia y lograr dolor de cabeza, he escogido tres. (1) http://www.youtube.com/watch?v=HsvdKT-9nZ8

(2) http://www.youtube.com/watch?v=DhxAkHGu4mQ

y (3) http://www.youtube.com/watch?v=xpgGvfCn_1U

Y mención de honor para una chica emo-punk-nerd con ukelele http://www.youtube.com/watch?v=mQ822zoRcag

No sé. No dejéis a vuestras hijas con una cámara. Y si podéis, no tengáis. Hijas.

Me siento orgulloso del toque bizarro de estas investigaciones. Aunque para ligar siempre está mejor decir que eres vegetariano.

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Los años de colegio sirven para aprender a convivir con gente que no te gusta y a hacer deberes porque sí, aunque no sirvan; a obedecer. La universidad para aprender que lo anterior no sirve para nada. Pero ni una cosa más.

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Elsa Punset es mal.

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No hay derecho a que haya gente en la puerta viendo que no cabe uno más e intente entrar por cojones. No hay derecho a que la gente compre entradas porque sabe que se peta y luego se queje porque se ha petado del todo. En un país civilizado la muchedumbre no se salta las barreras o pasan doce con la misma entrada. Y si uno lo hace lo apalean los demás.

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«Cuando salgo a la calle silbando alegremente / -el pitillo en los labios, el alma disponible-». Gabriel Celaya

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Del himno de Sabina: «Ciudadanos, en guerra por la paz / y la diosa razón mano en el corazón». Valiente tontería. Tenemos que aprender de los franceses: vamos a hacer un baño de sangre con vuestra vísceras. Así se hacen los himnos. Aunque seas pacifista.

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Cuanto más católico fue un país más guarro es su cine.

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«Y París es un sueño que el tiempo le devuelve detenido / engalanado vencedor de nada» (Odette Alonso). No lo he entendido.

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Comienzo de informativos en A3: «por parte de los partidarios de su partido» y «sobradamente sobrados». [7.XI]

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La que ha liado la RAE con la palabra matrimonio. Cambiará todas las acepciones y crea alguna de tres líneas, ¡tres! Panda de idiotas.

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Lo de las elecciones catalanas ha provocado un trastorno histriónico de la personalidad generalizado.

Esquirol & Rock

marzo 30, 2012 § 4 comentarios

Sentirse incómodo y gregario en una manifestación es síntoma de salud mental. Lo malo es cuando te sientes bien al calor del redil.

José Sánchez Tortosa

1

Día de juerga. Las organizaciones sindicales mayoritarias, que representan a aproximadamente unos 2 millones de trabajadores [1], han tenido hoy su día grande. Ese en el que quieren que el resto de trabajadores deje de cobrar la parte proporcional del salario, mientras ellos mantienen sus ingresos [2]: en huelga, el trabajador no cobra porque no trabaja, pero el enlace o liberado sindical sí. No obstante, el trabajador que decide no secundarla recibe insultos de todo tipo, como esquirol, insolidario, esclavo o traidor a la clase obrera.

En los últimos días le he repito a quien haya querido escucharme que apoyar la huelga general significa apuntalar el actual sistema. Es decir, al Estado y -en menor medida- al Gobierno. La regla de tres a aplicar para llegar a esta conclusión es sencilla. Los sindicatos mayoritarios españoles están a sueldo del Estado y reciben subvenciones en función de su representación (2 de los 47 millones de españoles con derecho a voto, nada extraordinario); son votados para firmar los convenios colectivos, sin los cuales no son nada; el convenio colectivo no sería vinculante sin la fuerza del Estado.

Hay que distinguir dos tipos de huelga, la política y la laboral. La huelga laboral se hace contra uno o varios empresarios, para defender los intereses de los trabajadores. Está protegida por la Constitución Española de 1978 [3]. Sin embargo, la huelga política se hace contra un Gobierno, en teoría para orientar o forzar su política. En la práctica, es un todos contra todos, una especie de Pues Ahora Me Enfado Y No Respiro. Que me expliquen en qué medida beneficia a la causa que defienden CCOO y UGT el que un bar de Madrid cierre o no. En nada. Pues bien, los dos sujetos de la fotografía tacharon de «violencia empresarial» el hecho de que el dueño se negase a cerrar, dado que todos sus trabajadores estaban dentro. Alegar que si huelgan serán despedidos es una idiotez, dadas la protección que confiere el Ordenamiento al trabajador en esos casos.

Y es que no hay que olvidar que lo de la huelga no es un derecho strictu sensu, sino -aunque suene excesivamente duro- «un privilegio que otorga el Estado a los huelguistas para que no sean sancionados por el empresario cuando incumplen flagrantemente sus obligaciones contractuales» [4].

Contaba Nietzsche que, a la postre, él disparaba contra la moral con el propósito de lograr lo que el anarquista cuando dispara contra el príncipe: fortalecerla. Con la huelga política ocurre lo mismo. Además de hacer que las calles se llenen de policías, siempre molestos a ojos de un hombre sensato, pretenden que el Estado intervenga más y más en las relaciones laborales. Ese es su propósito y así lo manifiestan. Bajo el lema «quieren acabar con todo», una hipérbole digna de la mejor retórica revolucionaria, dejan bien claro que lo que quieren es seguir con todo. Con la estructura actual del mercado laboral, con el entramado burocrático y político, con los vericuetos legales,… Con todo.

Y cuando digo todo, digo eso que nos tiene como estamos.

2

Acabo de recordar una canción de los mexicanos Molotov. «Si le das más poder al poder / más duro te van a venir a joder», decían. En los «piquetes informativos» (comandos de kale borroka o turbamultas exaltadas, para otros) es muy probable que haya personas que no son de los sindicatos mayoritarios; hay una izquierda sistémica, la mayoritaria, y otra dispersa o periférica, esa que sólo en casos de utilitarismo extremo votan PSOE o IU. Pero en estos días da igual. Eso importa en accesos de antiformalismo como el festival retro del 15-M. Acudir a la convocatoria, sobre todo si es con otro lema o aparte (como CNT, CGT, USO y otros), es fortalecer la posición de los convocantes principales. Igual que votar a partidos residuales o en blanco es colaborar en el fortalecimiento de los que sí obtienen puestos de representación política, porque la abstención será menor. De hecho, grupos como la CGT son, con su maniqueísmo absurdo, los perros guardianes del sindicalismo sistémico.

Perros guardianes que acusan a un autónomo que tiene un bufé libre de «violencia empresarial» o a un fotógrafo de trabajar «para Esperanza Aguirre».

Perros guardianes que queman coches en Granada.

Perros guardianes que incendian Barcelona.

Perros guardianes que provocan pérdidas no sólo a los que huelgan, sino sobre todo a aquellos que no lo hacen.

Perros guardianes, en fin, que alardean de carácter revolucionario cuando no son más que las marionetas de la casta político-sindical y del establishment.

3

Se me ha acusado de esquirol por decir todo lo anterior. Bien, lo acepto. No estoy de acuerdo, pero qué le vamos a hacer. También me llamaban comunista cuando era fascista y me llaman fascista siendo anarquista. ¿Anarquista? No, anarca. Hay la misma diferencia que entre un monárquico y un monarca.

Desde mi atalaya individualista me niego a colaborar con el socialismo. Vamos a ver, el siglo XIX fue esplendoroso en lo que a filosofía y literatura se refiere y el siglo XX en, en historia y sociología, apasionante. Pero vivir aún con una mentalidad de lucha de clases es estar con la cabeza puesta en la industrialización o incluso de economía agraria. Eso, en España, es regresar a las primeras décadas del XX. Precisamente, el que aparece en la segunda foto con la boina, dentro de un piquete de la CGT, acusaba al fotógrafo ¡de no haber trabajado «en la puta vida»! El pobre chico estaba en plena jornada laboral cumpliendo con una de las tareas menos agradables del fotoperiodismo, que es capturar a miserables.

Y es que en el corral patrio hay un mito que hace que cualquier se crea digno de cualquier cosa -como atentar contra la propiedad privada-, según el cual sólo trabaja aquel que lo hace con las manos y rompiéndose el espinazo. No es nuevo, ya en 1936 los mercenarios de la URSS encarcelaban a la gente según los callos (o su ausencia) en las manos. Así que lo lamento, queridos intelectuales marxistas, vosotros seríais los primeros.

Lo que no acaban de percibir las élites revolucionarias de los sindicatos a sueldo del Estado y sus acólitos es que España es una economía de servicios en la que la pequeña y mediana empresa representa el 90% del tejido industrial. Los tiempos de las colonias rurales, la agricultura y el lumpenproletariado ha pasado. Ya había pasado cuando la revolución azul mahón se quedó pendiente (logseanos, hablo de Falange y su reforma agraria), pero es que hoy además de un anacronismo ha perdido todo el sentido. La única esperanza que les queda los intelectuales de izquierda es la teoría de pulso transitorio. Pero no parece que vaya a cumplirse.

No sé si este sucedáneo de sociedad tiene solución. Sólo espero que antes o después se derogue la legislación laboral y nos dejen hacer lo que nos dé la gana. Por eso no he ido a una huelga que quiere más y más y más y más legislación. Para «proteger al trabajador». Muy bien, pero a mí que me dejen paz. ¿Es que nadie entiende eso? Que al menos permitan que quien quiera no entre en los convenios, o no cotizar a la Seguridad Social si no queremos (y recibir, por tanto, nuestro sueldo íntegro).

Pues no. No lo entienden. Ni la CNT pide que desaparezcan las leyes. Para mí, los esquiroles sois vosotros. Los que defendéis al Estado. Los que vais a la huelga.

Vergüenza.

[1] Fuente: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/2479141/09/10/el-lado-masoscuro-de-los-sindicatos-.html

[2] Fuente: http://www.libremercado.com/2012-03-29/los-liberados-sindicales-seran-los-unicos-que-cobraran-por-ir-a-la-huelga-1276454380/

[3] Fuente: art. 28 http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/constitucion.t1.html#c2s1

[4] Fuente: http://juanramonrallo.com/2012/03/28/una-huelga-liberticida-y-equivocada/

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